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sábado, 28 de abril de 2012

Los afectados por la crisis, son los más débiles.


  


Por Lucio Agustin Torres. *


Mucha tinta y verborrea se gasta cuando se habla de la crisis económica, política y social en este País, sin embargo, cuando miras las cifras y estadísticas, espejo de la realidad de una nación, la primera reacción es de indignación. Los afectados por la crisis, son los más débiles. Niños y jóvenes latinos son excluidos y frustrados a ser verdaderos ciudadanos del futuro, como reza algunos clichés hipócritas.
La población latina representa un creciente porcentaje de los jóvenes estadounidenses. En 2008 ascendía al 22% del total nacional, pero actualmente se acerca al 50% e incluso lo supera en varios estados, como Arizona, California, Nuevo México y Texas, y constituirá la mayoría de la población de edad escolar en una serie de estados en los próximos años. Entre los 16 millones de niños latinos que viven actualmente en los Estados Unidos, 9 de cada 10 son ciudadanos estadounidenses por nacimiento. Está claro que los niños y los jóvenes de origen latino—los trabajadores, consumidores, votantes y contribuyentes fiscales del futuro—representarán una parte esencial del bienestar económico, político y social de los Estados Unidos. Estos niños sufren dificultades económicas que pueden tener efectos negativos en su desarrollo y bienestar, así como presentar obstáculos para que se conviertan en adultos y padres productivos. En 2007 más de la cuarta parte (28%) de los niños latinos eran pobres, lo que ascendía a más del doble de la proporción de los de raza blanca (11%), pero algo menos del porcentaje correspondiente a los de raza negra (34%). La recesión económica y la crisis hipotecaria recientes han afectado con especial dureza a las familias latinas. Un estudio reciente reveló que dichas familias hicieron tremendos esfuerzos por evitar que se ejecutaran sus hipotecas, y quedaran sin reservas y vulnerables en términos financieros.

Los niños latinos frecuentemente viven en vecindarios con altos niveles de pobreza, aislados económica y socialmente de los ciudadanos estadounidenses de clase media, lo que puede afectar su acceso a trabajos bien remunerados más adelante en su vida. Una buena educación es frecuentemente una forma de salir de la pobreza, pero los niños latinos no están suficientemente representados en los programas de educación escolar temprana que podrían impartirles destrezas sociales y lingüísticas para ayudarles a tener un buen desempeño escolar. La probabilidad de estar inscritos en programas de enseñanza preescolar es mucho menor entre los niños latinos que entre los blancos no hispanos y los niños de raza negra. Algo más preocupante es la mayor tendencia entre los adolescentes latinos a abandonar la escuela antes de obtener su diploma de secundaria. En 2006, el 50% de varones y el 41% de las mujeres adolescentes de origen latino no se graduaron a tiempo, con el diploma normal, de la escuela secundaria (high school). Los niños latinos también tienen mayores dificultades en el área de salud que otros niños. En 2007, el 19% de los niños latinos carecían de seguro médico, comparado con el 9% de la de raza negra y tan sólo el 6% de los blancos no-hispanos. Entre los niños latinos con seguro médico, más de la mitad dependían de programas públicos de salud, como Medicaid, o el Programa de Seguro de Salud Infantil (CHIP por sus siglas en inglés, Children’s Health Insurance Program) que proporciona servicio médico a familias de bajo ingreso.

Los niños latinos tienen altos índices de obesidad y exceso de peso, lo que eleva su riesgo de sufrir diabetes del tipo 2, enfermedades cardiovasculares, asma, hipertensión y una variedad de problemas de salud. En 2007, el 41% de los niños latinos y negros eran obesos o sufrían de exceso de peso, comparado con tan sólo el 27% de los de raza blanca. Un tercer y preocupante punto es la violencia, Los 5 740 niños y adolescentes que murieron por armas de fuego en 2008 y 2009 llenarían más de 229 aulas de 25 estudiantes cada una de la educación pública, y son un número mayor que el de militares estadounidenses muertos en combate en Irak y Afganistán (5.013.) El análisis de los datos más recientes en 23 países de altos ingresos muestra que el 87 por ciento de las muertes por arma de fuego en niños menores de 15 años tuvieron lugar en Estados Unidos. La tasa de homicidios de niños y adolescentes de 15 a 24 años por arma de fuego en EE.UU. fue 42,7 por ciento mayores que la tasa general de homicidios para ese mismo grupo etario en otros países. La vida de cada niño es sagrada, y ya hace mucho que debemos protegerla. Después no nos quejemos.


Director Grupo Editor del Norte *