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domingo, 28 de agosto de 2016

LOS TRATADOS DE LIBRE COMERCIO


CONTROVERSIA A LA LUZ DE LOS RESULTADOS



Por: Lucio Agustín Torres*





Los tratados de libre comercio, cuyos objetivos y finalidad; fueron creados desde su firma e implementación como acuerdos comerciales entre países, para beneficiarse de los diferentes mercados de bienes y servicios de los propios países firmantes. Respaldado por la organización mundial de comercio y bajo el fetichismo de la globalización económica. Estos acuerdos comerciales, solo han beneficiado a las grandes corporaciones multinacionales, que han lucrado, miles de millones de dólares con las normas y reglamentos de dichos acuerdos, monopolizando mercados y ganando litigios amparados por el CIADI (Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones, el foro de arbitraje y conciliación del Grupo del Banco Mundial). El caso de la empresa norteamericana Doe Run, es un ejemplo de lo que decimos; exploto en casi dos décadas, los yacimientos mineros de la oroya (Perú) destruyo casi la totalidad de sembríos y terrenos de pequeños campesinos, con los humos y emanaciones toxicas de la fábrica, contaminó los ríos, y el medio ambiente, destruyo la salud de generaciones de niños con altas dosis de concentración de plomo en la sangre; y cuando el estado peruano exigió regular el grado de contaminación en la zona, la empresa demando al estado peruano, ganando el juicio por cuatro mil millones de dólares, amparados por el tribunal internacional del CIADI. Es momento a la luz de los resultados, hacer un balance; que; en términos de beneficios e intercambio comercial, eliminación de aranceles, por ejemplo; ha creado fundadas controversias, por las consecuencias negativas a los resultados, peores a las existentes, antes de la implementación y firma de dichos tratados comerciales, como varios especialistas y economistas premios nobel, explican: son mecanismos de dominación, para beneficio de grandes corporaciones privadas, y en perjuicio de países, cuyo costo es la destrucción de sectores importantes de sus economías  (agro, trabajo, bienes y servicios, industria). De ahí que paradójicamente, los candidatos a la presidencia de la casa blanca, tengan discrepancias con los tratados comerciales, firmados por el País que más tratados firmados tiene, como es Estados Unidos

El aspirante republicano, ha asegurado, que si llegase a la presidencia de los Estados Unidos; buscara renegociar o sacar a los Estados Unidos del TLCAN (tratado comercial firmado con Canadá y México) según sus propias declaraciones; se han perdido 6 millones de empleos y cerrado 60,000 industrias los últimos diez años, hay que indicar que el tratado entre estos tres países (EE.UU. Canadá, México) tiene veinte años de vigencia cuyas consecuencias por ejemplo en el caso de México, ha pasado de  exportador de maíz, a importador de dicho producto, con las consecuencias que ello ocasiona, sobre todo en el sector agropecuario y de trabajo. Mientras el TLCAN fue vendido inicialmente de crear nuevos puestos de trabajo en Estados Unidos y Canadá y para ayudar a la modernización de la economía de México y así evitar la inmigración indocumentada a EE.UU., en realidad lo que ha pasado es que los salarios en Estados Unidos se han reducido y se abrió la economía mexicana a las grandes compañías norteamericanas a costa del empobrecimiento del pueblo mexicano.
Hay muchas voces críticas sobre los tratados de libre comercio, una de ellas es la de Joseph Stiglitz, premio Nobel de economía 2001 quien sobre el tema expresa: “En la asimétrica negociación de tratados comerciales no priman la equidad o la democracia, sino los intereses de grupos particulares como las farmacéuticas y las petroleras, o al menos esos son los intereses que representa la oficina comercial de E.U…. Los países que firman TLC creen que les van a traer inversión y no hay evidencia de que eso pase. Es solo un sueño… Si la firma del TLC tuviese negociaciones reales y posibilidades de beneficiar a los países, sí lo recomendaría, pero Estados Unidos no negocia, sino que demanda o impone… los acuerdos bilaterales son una desventaja porque EEUU subsidia su agricultura y no dejaría a otros países tomar medidas en contra de eso… los TLC no son tan libres ya que se solicita o se impone comprar cierta cantidad de materia prima de Estados Unidos, como parte de los convenios… Los TLC no son buenos, no son injustos, porque traen más perjuicios que beneficios”
Recuerden esta frase señores neoliberales: “Estados Unidos no negocia, sino que demanda o impone”, sobre todo a países dominados como el Perú, que entrega su territorio a un ejército extranjero, como lo acaban de aprobar el nuevo congreso, menos veinte congresistas del frente amplio…Torre Tagle tendría que cambiar la estrofa: “somos libres” por somos una colonia.


* Director , productor, editor Grupo Editor del Norte
editordelnortegroup@gmail.com



sábado, 23 de abril de 2011

TRATADO DE LIBRE COMERCIO: CONCLUSION FINAL

 Por Lucio Agustin Torres *







Con el afan de tener un conocimiento mas amplio del tema, recogimos en las anteriores entregas las experiencias de tres Paises diferentes,que tienen firmado un TLC con los EE.UU. Y con objetividad podemos advertir que los resultados no son tan Buenos como los pintaron, sobre todo en el caso de Mexico, donde los Agricultores pequenos y medianos no han obtenido los resultados economicos que se les ofrecio, sobre todo antes de la firma del tratado. Han sido absorbidos por los grandes negocios de alimentos, y los llevan a la necesidad de migrar, pero ese es otro tema que dejaremos pendiente para otros trabajos.Antes de concluir tocaremos el tema del Peru, sobre el TLC con EE.UU Y las implicancias de un tratado Comercial con china.
¿Qué podemos esperar?
 No hay mayores ventajas para el país. El acceso al mercado estadounidense, es decir el poder venderles nuestros productos con aranceles (impuestos) rebajados, YA lo tenemos con el ATPDEA. Tan es así que un argumento central en EEUU a favor del TLC, es “emparejar las cosas”, porque desde su punto de vista nosotros ya tenemos reducción de aranceles y ellos no.
 Los efectos negativos que se esperaban sobre las medicinas, aumentando su precio, no van a ser importantes. Esto se lo debemos a que los congresistas demócratas cambiaron esa parte del Tratado, aunque ni al gobierno de Toledo ni al de García les importó un pepino el asunto. Pero en general, las reglas de propiedad intelectual del TLC no nos convienen y encarecerán los productos nuevos.
 Los efectos negativos sobre el agro y los campesinos, generados porque el TLC permite importarse productos subsidiados de los EEUU que hacen competencia desleal, se sentirán principalmente en el mediano plazo. Esto porque los precios internacionales de los alimentos están ahora muy altos y sólo bajarán poco a poco.
 La industria ya ha perdido su defensa con la reciente rebaja de aranceles, que es como si hubiéramos otorgado medio TLC a todo el mundo sin pedir nada a cambio. ¡Que tales negociadores!
 Habrá mayor apoyo internacional para quienes defienden el medio ambiente y los derechos laborales. Pero no esperemos que los problemas se resuelvan: eso depende de los peruanos.
 Cuando tengamos un gobierno interesado en rescatar nuestra riqueza minera, las empresas usarán el TLC como escudo para defender sus intereses. Ahora no hace falta: tienen a Alan García.(1)
Nuestra preocupación principal es que no percibimos en el gobierno una jerarquía adecuada entre los objetivos internos y externos, entre los humanos y los económicos, entre los grandes y pequeños productores, entre los costos de producción y los de transacción, balances necesarios para reducir la pobreza en plazos relativamente breves. Seguimos concibiendo a este TLC más como un sustituto de las medidas que hacen falta para el desarrollo del país que como un instrumento para ese fin. El significado concreto de algunas expresiones ya populares nos lo confirman:
1. “Una oportunidad” Por supuesto que lo es para algunos y bienvenida, pero pareciera que un tratado así es una pura oportunidad. Así, sobre una situación anterior dada, buena o mala, se añadiría una posibilidad. Ese mensaje oficial ha calado. ¿Cómo estar en contra? Hoy, con más sentido de la realidad, es común la expresión “una oportunidad si…” o “se aprovechará si…” Lo que hay que hacer es conocido y no requiere del acicate del TLC pero igual no se hace. En la oposición se ha insistido infructuosamente en que la apertura de oportunidades para algunos cierra oportunidades para otros, muchos más, por el efecto de la competencia externa. Es, sin duda, un mercado 150 veces mayor, pero también puede ser visto como un ejército 150 veces mayor que quiere invadir el territorio ajeno con sus tropas y que tiene un comando que no las abandona tan fácilmente como el peruano a las suyas. El debate sobre costos y beneficios no interesó porque los costos no preocupaban tanto en la medida en que recaían en quienes no interesaban lo suficiente como para tomarlos en cuenta. ¿Era incompatible esa oportunidad con un mayor cuidado de los perdedores?
2. “El consumidor se beneficia”. Se ha insistido también en que los consumidores peruanos se benefician con la apertura comercial. Ciertamente, más diversidad, menor precio beneficiarán a muchos. El problema del argumento es su unilateralidad y está en que para gastar hay que ganar y para ello hay que trabajar y es el trabajo de muchos el que también resulta afectado. Pero, además, es el trabajo el que enseña a producir y a competir. Aprender haciendo no es un lema favorito en el país. ¿Era incompatible la defensa del consumidor con un mayor cuidado por la calidad de su trabajo? Felizmente, los norteamericanos exigieron mejores estándares al respecto.
3. “TLC hacia adentro” Hacia adentro no viene al caso un TLC; es otra la manera de relacionarnos políticamente entre ciudadanos, económicamente entre regiones. El desarrollo nacional no pasa por ahí. Su valor fue y es que llamaba la atención de que había un “adentro” no tomado en cuenta por el TLC y de eso estamos tratando en este artículo. A mi juicio, esa expresión terminó siendo poco más que un ingenioso giro en el marketing del TLC para captar el apoyo político de los congresistas demócratas de los EE.UU. concientes de que en estos TLC hay perdedores que pueden deslegitimar el acuerdo y a quienes lo aprueban. Por eso, su significado ha quedado en la ambigüedad fuera de la sugerencia de ampliar la titulación de propiedad productiva como si ello acercara apreciablemente a una proporción significativa de los productores en pequeña escala y de las regiones a la competitividad internacional.
4. “Atar a los gobiernos”Un argumento muy utilizado a favor de la firma es que tratados como el TLC atan al gobierno y al Estado a ciertas reglas de comercio pero también en otros aspectos de la economía como normatividad sobre inversiones, patentes, etc. Se buscaba que nos ataran a cierta institucionalidad pero, claro, no a cualquiera. No se buscó un nudo sobre la legislación laboral o ambiental. No es pues un asunto de continuidad y predictibilidad el que está en juego sino el de la mayor prolongación posible de las mismas reglas excluyentes que resultaron del desastre y la desmoralización social y pública tras el anterior gobierno del Presidente García. También se considera conveniente estar atados a la geopolítica estadounidense cosa que para algunos no es un precio sino un beneficio adicional. ¿Alguien puede creer que a un país sin cohesión se le ata fácilmente? ¿Se terminará llamando a las FFAA para asegurar ese nudo? (2)
La publicación de los casi cien Decretos Legislativos (DL) para implementación del TLC con Estados Unidos, no ha podido pasar desapercibido. Este nuevo paquetazo aprista, ha propiciado quizá una de los más profundas reformas de los últimos años, en donde la se han incluido no sólo las advertidas en el TLC, sino también aquellas de la altamente cuestionada agenda del perro del hortelano.
Son de particular preocupación, los DL realcionadas a la promoción de las actividades extractivas, reformulando el régimen de tierras, agua, manejo de bosques, derechos de las comunidades campesinas y pueblos indígenas, así como la reforma del régimen laboral. Ya que a través de ellas, el gobierno ha impuesto modificaciones altamente cuestionadas, que no lograban acuerdo en el parlamento nacional y que constituyen temas de altísima conflictividad social. Frente a esta avalancha de reformas, quedan algunos procesos que deberán evaluar la pertinencia de las acciones del Ejecutivo:
Más allá de las facultades: inconstitucionalidad de los DL
La delegación de facultades legislativas al Poder Ejecutivo, de la Ley N° 29157, tenía como objetivo la implementación del TLC, así como apoyar la mejora de la competitividad económica para su aprovechamiento. Sin embargo, en opinión de algunos constitucionalistas, la interpretación que habría hecho el Ejecutivo de estas facultades para la elaboración de los DL es excesivamente amplia, superando las atribuciones conferidas por el Congreso. Con lo que, ante la aplicación excesiva de estas facultades, se podría inicial un proceso de inconstitucionalidad ante los DL.
DL en contra del espíritu del TLC
El enfoque del “perro del hortelano” para promover la competitividad por parte del gobierno de García, constituye en la práctica la disminución de algunos estándares sociales, laborales y ambientales, para facilitar la inversión y la explotación de los recursos naturales. Sin embargo, estas reformas irían en sentido opuesto a las adendas del TLC promovidas por los demócratas y suscritas el año pasado por el Perú. En las cuales, preocupados por el dumping social y ambiental, los demócratas incluyeron la prohibición de disminuir estos estándares para atraer la inversión y promover el comercio.
El gobierno ha aprovechado esta fase previa a la entrada en vigencia del TLC para hacer reformas y así evitar los procedimientos de sanción contemplados en el TLC. Sin embargo, esta salida no es tan fácil. Con estas reformas, el Perú está contraviniendo la Convención de Viena sobre el derecho de los tratados, en la cual nos comprometimos a no frustrar el objeto y el fin de un tratado antes de su entrada en vigor. Con lo que, las reformas en materia ambiental y laboral promovidas por los DL, podrían ser cuestionadas por esta vía, por debilitar los compromisos asumidos en el TLC. (3)

EL PRE ACUERDO CON CHINA

El Perú ha firmado recientemente un Memorando de Entendimiento con la República Popular China por el cual ambos países deciden dar inicio a las negociaciones para la celebración de un tratado de comercio. En este documento el Perú hace tres concesiones unilaterales a la China sin recibir ninguna a su favor.
Cuando China se adhirió a la Organización Mundial de Comercio, OMC, aceptó no ser una economía de mercado. Una economía de mercado es aquella cuyos precios y asignación de recursos se determinan por las leyes de la oferta y la demanda. Al no ser una economía de mercado, China reconocía que tenía un sistema de precios distorsionados y ayudas generalizadas a la producción. Esta categorización trajo consigo dos limitaciones importantes en su comercio con los demás países de la OMC. Primero, que sus precios internos no eran válidos para resolver disputas de comercio, y, segundo, que aceptaba la posibilidad de que los demás países de la OMC le pudiesen aplicar salvaguardias específicas a la China, sin que estas se hagan extensivas a los demás países del mundo. El Perú ha renunciado a utilizar estas dos prerrogativas en sus relaciones comerciales con China.
En el primer caso, los países de la OMC pueden utilizar los precios de otra economía para comprobar si los productos que vienen de la China entran al país por debajo de su precio/costo en su lugar de origen (dumping). La autoridad comprueba la deslealtad y aplica impuestos o derechos antidumping para evitar el posible daño a los productores nacionales. Si la autoridad nacional utilizara los precios internos de la China –cuestión que se ha comprometido ahora el Perú – sería muy complicado probar la existencia de dumping, ya que los precios en la China son extremadamente bajos por sus múltiples distorsiones.
En el caso de las salvaguardias, los países de la OMC sin necesidad de que exista competencia desleal o dumping pueden colocar impuestos o derechos temporales a las importaciones del mundo en una rama económica determinada, si estas estuvieran causando daño grave a la economía nacional. La salvaguardia es un instrumento utilizado por los países para reestructurar y volver más competitiva a su industria. La China, por las razones que han sido mencionadas, es el único país al cual los otros países de la OMC le pueden aplicar salvaguardias exclusivas. El Perú ha renunciado también a este derecho.
El tercer compromiso que el Perú ha adquirido en su Memorando con China es la de abdicar en la posibilidad de fijar en forma unilateral cuotas de importación a productos textiles chinos, lo cual le era también permitido.
¿Qué ha logrado el Perú a cambio de conceder estas tres prerrogativas? Nada, solo sentarse a la mesa para empezar a negociar el TLC. ¿Qué ha perdido? Parte de su capacidad de proteger la industria nacional contra la competencia desleal de productos chinos, tales como ollas, calzado, textiles, confecciones, bisagras de fierro, cierres, y muchos otros productos. Ha perdido la capacidad de proteger su industria nacional frente a ventajas artificiales exclusivas de la China como consecuencia de no ser una economía de mercado.
Indudablemente, hubiese sido conveniente que el Perú solicitara algo a cambio; por ejemplo, un compromiso voluntario de restringir sus exportaciones si estas originaran grave daño a la industria nacional, compromisos de inversión limpia, compensaciones en la forma de ayuda gubernamental, mejoras en la calidad de los puestos de trabajo de las empresas que tiene el Estado Chino en el Perú, o algún programa para aprender cómo China logra que las transnacionales le transfieran tecnología. Se hace difícil comprender porqué el Perú a menudo en sus arreglos no pide nada a cambio.(4)
CONCLUSION
Pretender aislarte del contexto Mundial o del Comercio Internacional,es una idea no aceptada por nadie que entienda de Comercio Exterior, y en eso el Peru debe aprovechar sus Productos que son muchos y diversos. Tiene una enorme oferta expotable de Productos No Tradicionales .Pero se requiere de potencializar la infrestructura interna, con recursos Tecnologicos y de infraestructura con la finalidad de tener la gran capacidad de responder al mercado competitivo Internacional.
Poder comercializar con tus vecinos, con los Paises de la región, dentro del marco de fortalecer grupos económicos, que hagan un equilibrio a los bloques Comerciales de otros Paises (EE.UU., U.E,CHINA) Y poder tener mejores posibilidades de Negociacion para este tipo de TLC.
La Historia ha demostrado que solo los Pueblos y sus luchas, pueden derrotar las nuevas formas de Colonizacion Economica, , El Sistema Capitalista busca alternativas como esta ,que cada dia exigen mas, de los Paises y de sus Gobiernos. a formas de sometimiento que solo los pueblos que luchan por su liberación económica, educativa y de salud, podrán derrotar a este poder que invade Pais por Pais.Sin embargo los últimos acontecimientos Economicos es una buena alternativa para demostrar que los que ahora nos piden que a toda costa firmemos acuerdos económicos como los TLC, son los mismos que están llevando al Mundo al caos total. Independicemonos de las Politicas que por mas de 60 anos han sido impuestas por Organismos defensores del Sistema (FMI, BM,OMC)
Y ahora los TLC. Busquemos nuestra Independencia Alimenticia, Social y Economica de una vez por todas, no siguiendo recetas que se estan cayendo como castillo de naipes, y que no producen si no mas pobreza y exclusion en nuestros Paises.Comercio Internacional, SI; que ayude al crecimiento y desarrollo de nuestro Pais. NO a los TLC manejados por intereses de “lobbistas Profesionales” y testaferros de grandes Corporaciones que no les interesa para nada el Pais, solo buscan sus intereses particulares. Apoyados por Politicos corruptos y mafiosos que no les interesa hipotecar al Pais, como lo hicieron en la Epoca dorada del Guano y el Salitre, Esperemos que la historia no se repita.

NOTAS
1 Que podemos esperar cuando finalmente se apruebe el TLC? Pedro Francke,AE,11/14/07
2 Realismo, expectativa y desarrollo en el TLC, Javier M. Iguinez,AE,12/22/07
3 Cuestionada Implementacion del TLC,Alejandra Alayza Moncloa,AE,8/17/08
4 El Pre Acuerdo con China, Santiago Roca, AE, 10/3/07



Publicado 09 Noviembre 2008 *

TRATADO DE LIBRE COMERCIO IV PARTE

 Por Lucio Agustin Torres *







El tercer ejemplo es Mexico; que tiene firmado ya 14 anos de tratado commercial con EE.UU. Y Canada.Por la cercania del continente y por ser un ejemplo de que los problemas de empleo y desocupacion no ha sido solucionado, mas gente migra hacia los EE.UU, muchas veces ariesgandose sus propias vidas.Para venir a supuestamente al “SUENO AMERICANO”. Cliché que en estos momentos de Crisis Economica ,esta muy venida a menos.
El Tratado de Libre Comercio de Norteamérica firmado entre Estados Unidos, Canadá y México, inició su operación el 1º de enero de 1994. El acuerdo agrícola (Capítulo VII) promueve la liberalización total del comercio del sector agropecuario y forestal en la región. Entre todos los acuerdos comerciales internacionales, los compromisos para la agricultura, establecidos en el TLCAN entre México y Estados Unidos son los más radicales, pues incluyen la liberalización de todo el comercio agrícola y agroalimentario en un plazo máximo de catorce años.
El TLCAN es el primer Tratado que asocia como iguales a dos países desarrollados y a uno subdesarrollado. El sector agrícola de México presenta grandes asimetrías económicas, tecnológicas, de factores de producción y de políticas agrícolas y recursos de apoyo a la agricultura, frente a sus homólogos de Estados Unidos y Canadá.
Los compromisos del capítulo agrícola en el TLCAN son determinantes para México pues aún antes de su firma se destinaban el 75.4 por ciento de las exportaciones sectoriales a Estados Unidos y provenían de este país el 69 por ciento de las importaciones. [3] Estados Unidos importó casi todos los productos que México destinó a la exportación y aportó más de tres cuartos de las importaciones mexicanas. El comercio exterior de México ha estado fuertemente orientado hacia Estados Unidos. En contraparte México proveía sólo el 12 por ciento de las importaciones agrícolas de Estados Unidos y compraba el equivalente al 7 por ciento de sus exportaciones. Las exportaciones agrícolas de Canadá a México representan el 28 por ciento de sus exportaciones totales y las exportaciones de México a Canadá representan el 8 por ciento de las importaciones canadienses.
En México la negociación del TLCAN se dio sin considerar a la sociedad civil. La incorporación del sector agropecuario y forestal fue uno de los temas más polémicos debido a las profundas asimetrías entre la agricultura mexicana y la de Estados Unidos y Canadá.
Desde 1989, México había iniciado un proceso de modernización de la agricultura “a golpes de mercado”. La apertura comercial, el retiro del Estado de la mayoría de las actividades económicas, la reducción de los subsidios, la privatización o eliminación de la mayoría de las empresas estatales, fueron los objetivos que orientaron la política agrícola. Todas las reformas neoliberales impulsadas desembocaron en el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica, puesto en operación a partir de 1994. El Tratado se convirtió en “el candado que cierra la puerta e impide dar marcha atrás a las reformas”. [4] Separar los efectos de las reformas de los efectos del Tratado es prácticamente imposible.
Estados Unidos promovió el TLCAN como una medida de seguridad en sus relaciones con México y Canadá para reforzar la estabilidad económica en ambos países y garantizar la permanencia de las reformas de políticas y comercio logradas desde mediados de los ochenta. [5] Según la primera evaluación del USDA, uno de los principales logros del Tratado fue impedir a México la tentación de recurrir a políticas proteccionistas durante la crisis de 1995. [6]
El Tratado garantizó que las drásticas reformas estructurales impulsadas en la agricultura se mantuvieran durante los catorce años de su vigencia y se consolidarán como políticas agrícolas institucionales, a pesar de sus efectos devastadores para los productores, principalmente para los campesinos.
México es un ejemplo histórico de los efectos que causa la liberalización agrícola a ultranza, en un mercado agrícola internacional organizado a partir de la protección estatal y los subsidios, en donde los precios se igualan sin importar las diferencias en costos de producción, rendimientos o subsidios a la agricultura y dan rentas extraordinarias a quienes pueden producir al menor costo.
El TLCAN se firmó buscando aprovechar las oportunidades del comercio internacional en los productos agropecuarios con ventajas comparativas para mejorar la balanza comercial deficitaria durante los últimos años. Estados Unidos y Canadá son dos de los mayores y más eficientes exportadores de granos en el mundo, mientras México es un exportador competitivo de productos hortofrutícolas. Sin embargo, esto no implica una complementariedad entre los sectores de la región. Para México la negociación implicaba un cambio en el patrón de cultivos. Del total de la superficie nacional sólo un 12.3 por ciento se dedica a la agricultura, alrededor de un 54 por ciento se orienta a la producción ganadera y un 26 por ciento a la producción forestal. 71 por ciento de la superficie dedicada a la agricultura se destina al cultivo de granos básicos y oleaginosas. En términos generales México no tiene ventajas comparativas con la producción ganadera, con la de granos básicos y oleaginosas, ni con la producción forestal de Estados Unidos. Las frutas, las hortalizas y los productos tropicales como la piña, la caña de azúcar, el café, son los únicos que pueden tener alguna ventaja, sin embargo las frutas únicamente absorben el 6 por ciento de la superficie dedicada a la agricultura y las hortalizas el 3 por ciento.
Los granos básicos y oleaginosas son los principales cultivos de la mayoría de los productores — 3.1 millones, de los cuales 85 por ciento son campesinos con parcelas menores a cinco hectáreas [14] — mientras que sólo se dedican a la producción de hortalizas y frutas cerca de 500 mil productores, principalmente medianos y grandes productores pues los elevados costos de inversión no la hace factible para los campesinos.
El comercio agroalimentario de México con Estados Unidos se fundamenta en la importación de alimentos básicos —maíz, soya, arroz, trigo, sorgo, leche, aceites y grasas, carnes de bovino, porcino y pollo— a cambio de la exportación de jitomate, pimiento, frutas y hortalizas, ganado vacuno para engorda, camarón, pero sobre todo cerveza y tequila.
En el 2006, cuatro productos representaron el 73 por ciento de las exportaciones agropecuarias de México: jitomate, legumbres y hortalizas, frutas frescas, y ganado vacuno en pie.
Las importaciones de productos básicos — maíz, soya y oleaginosas, sorgo, trigo, arroz y algodón — representaron el 60 por ciento de las importaciones agropecuarias. Las importaciones de maíz aumentaron exponencialmente a raíz del TLCAN.
En el caso de los alimentos, para el 2006, más de la mitad de las exportaciones mexicanas están concentradas en cuatro productos: cerveza, tequila, camarón y conservas de frutas y legumbres. La cerveza y el tequila representan el 26 y 10 por ciento. Para el 2006 las exportaciones de cerveza alcanzaron los 1,138 millones de dólares. El azúcar y el jugo de naranja, considerados como ganadores de la negociación del TLCAN perdieron importancia y redujeron su participación en las exportaciones de 11.7 y 5.3 por ciento respectivamente a sólo 2 y 1 por ciento en el 2006.
Las importaciones principales son carnes de bovino, porcino y aves, leche en polvo, aceites y grasas, cereales, malta y extracto de malta. A partir del TLCAN los productores de puerco de Estados Unidos aumentaron su participación en el mercado mexicano en 130 por ciento y las importaciones de México de carne de res y ternera se quintuplicaron.
Así mientras las exportaciones agropecuarias y alimentarias de México se concentran en un reducido número de productos suntuarios para las élites de Estados Unidos, México ha perdido la capacidad de alimentar a su población y aumentado su dependencia de las importaciones de productos básicos.

Maíz

El caso del maíz en el TLCAN es paradigmático, pues ilustra el comportamiento del gobierno y de las empresas transnacionales que se han beneficiado con la liberalización.
El maíz es el cultivo más importante de México, en cuanto volumen de producción, superficie sembrada, valor de la producción y número de productores. En la negociación del TLCAN –con base en la teoría de las ventajas comparativas– el maíz era uno de los principales problemas pues no podía competir con la producción de Estados Unidos y Canadá. Desde el enfoque de los diseñadores de las políticas la actividad de 85 por ciento de los productores, con predios de menos de cinco hectáreas no sería competitiva; 4.7 millones de hectáreas deberían ser reconvertidas a otro cultivo y se dejarían de producir 7.1 millones de toneladas de maíz en esa superficie. La pequeña producción campesina de maíz debía desaparecer, a pesar de que aportaba más de la mitad de la producción nacional, aunque destinaba la mitad de ella para autoconsumo.
La realidad fue diferente, las políticas diferenciadas para los granos básicos y oleaginosas durante 1989 y 1993, provocaron la sustitución de cultivos a favor del maíz. Los otros granos y las oleaginosas, habían sufrido un proceso de apertura y desregulación previo a partir de 1989. La agricultura mexicana sufrió un fenómeno de maicificación provocado por la desprotección de otros cultivos. La producción de maíz entre 1989 y 1993 aumentó en un 65 por ciento, al pasar de 11 millones de toneladas a 18.1 millones de toneladas.
El aumento del cultivo de maíz se dio en superficies de riego, en los estados del noroeste, principalmente en Sinaloa, dedicadas tradicionalmente a cultivos comerciales muchos de ellos de exportación. La superficie dedicada al maíz en superficies de temporal se mantuvo relativamente constante.
Sin el consenso de la sociedad civil, el gobierno mexicano acordó la liberalización del maíz en el Tratado. Bajo sus supuestos, la apertura comercial forzaría la reconversión de cultivos hacia productos con mayor competitividad en el mercado internacional.
En el TLCAN para el maíz se acordó una protección a través de aranceles-cuota, por el plazo más largo de desgravación — quince años — próximos a vencerse en el 2008, que según los negociadores permitiría a los productores adecuarse a una economía abierta. [20]
Durante el periodo TLCAN el aumento de la producción de maíz no ha registrado reducciones, si no que por el contrario ha aumentado y actualmente sobrepasa los 20 millones de toneladas. Estos indicadores sugieren que no existen otras alternativas de producción para los neomaiceros de los años noventa.
La crisis neoliberal de la tortilla.
Al iniciar el año 2007, la tortilla registró una abrupta alza de precios (entre un 42 y un 67 por ciento) al pasar de 6 pesos, a un mínimo de 8.50 pesos, que desplomó el poder de compra de los salarios. La crisis de la tortilla es la muestra del fracaso de las políticas neoliberales para la agricultura y la alimentación, que han impulsado desde hace 25 años los sucesivos gobiernos.
Para el caso del maíz en el modelo de sustitución de importaciones, el Estado había impulsado una política agrícola que tendía hacia la autosuficiencia alimentaria. Para ello había construido alrededor de los productos básicos un sistema de acopio y compra a los productores, de transformación, comercialización y distribución de productos básicos. El sistema Conasupo — institución fundada desde el cardenismo (1936-1941) para evitar el control monopólico y la especulación con los productos básicos — tenía entre sus funciones ser el único y posteriormente el principal importador y exportador de productos básicos, en un sistema de economía cerrada, en donde la agricultura estaba protegida por permisos previos de importación. También era su función manejar una reserva reguladora que garantizaba el abasto de productos básicos para cerca de tres meses. Conasupo funcionaba como el principal abastecedor de la industria de molinos y masa nixtamalizada para la fabricación de tortillas. El esquema permitía asegurar el control del precio de la tortilla, elemento central en un país con salarios muy bajos. En este sistema a los productores se les garantizaba un precio de garantía y a los consumidores un precio máximo de venta, ambos precios se apoyaban con subsidios.
Pero las políticas neoliberales que el TLCAN institucionaliza, modificaron de raíz las funciones de regulación del Estado y eliminaron las instituciones que la hacían posible, partiendo del supuesto de que el mercado se autoregula. Como parte de la negociación del TLCAN, antes de su puesta en marcha, se eliminaron los precios de garantía y en 1999 Conasupo fue liquidada. También en este año los consumidores pobres recibieron un duro golpe pues el subsidio a la tortilla que llegaba a 1.2 millones de familias fue eliminado.
La escasez de maíz en los primeros meses del año 2007 fue producto de tres factores:
1.
La especulación de los grandes monopolios que dominan actualmente el mercado del maíz y la tortilla en México.
2.
Los compromisos del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica de abrir totalmente el sector agropecuario a las importaciones de Estados Unidos partir del 1 de enero del 2008 y que para el 2007 han provocado el aumento de la dependencia alimentaria de las importaciones de Estados Unidos.
3.
El aumento de precios del maíz en el mercado internacional debido al aumento de la demanda para producir etanol, pero que en una economía abierta tienen gran influencia en el mercado doméstico.
El aumento de precios en México no fue por una falta de producción nacional, ya que en el 2006 se produjeron 21.9 millones de toneladas que puede considerarse una producción récord. También se importaron volúmenes récord de maíz. 7.3 millones de toneladas de maíz amarillo y 254 mil toneladas de maíz blanco, que llegan a 10. 3 millones de toneladas si se toman en cuenta las importaciones de maíz quebrado. En el año de crisis por desabasto de maíz, las existencias de maíz alcanzaron los mayores volúmenes.
Las comercializadoras acapararon las cosechas del año 2006 y a principios del 2007, pretextando escasez del grano en un momento de aumento de los precios internacionales y de bajos inventarios, elevaron especulativamente los precios.
Las empresas obtuvieron ganancias extraordinarias pues compraron el maíz de la cosecha otoño-invierno 2005-2006, que inicia en abril a los productores de Sinaloa y Tamaulipas en 1,450 pesos y a los productores del ciclo primavera verano 2006, que inicia en septiembre en 1,760 pesos, pero a finales de diciembre lo podían vender entre 3 mil y 3,500 pesos, provocando que el precio de la tortilla se disparara. Ni siquiera tuvieron que costear el pago de los costos financieros, ni de almacenamiento, ya que el programa de subsidios para la comercialización de excedentes, [28] operado por la Secretaría de Agricultura, es destinado casi exclusivamente a las grandes comercializadoras como Cargill, Maseca, Minsa, Arancia, y les otorga subsidios para la pignoración, el almacenamiento, las maniobras, fletes, cabotaje y exportación. Las organizaciones campesinas acusaron el uso que de estos programas hicieron las comercializadoras para “secar” artificialmente el mercado.
Las organizaciones denunciaron que Cargill compró y almacenó 600 mil toneladas de maíz de Sinaloa. [29] La Secretaría de Economía, la de Agricultura y ASERCA, apoyaron para que 1.5 millones de toneladas de maíz de la cosecha de otoño invierno de Sinaloa se exportaran con subsidios a Estados Unidos, Centro y Sudamérica o se utilizaran para el consumo de ganado por las grandes empresas como Bachoco en Sonora, también con subsidios, lo que provocó una escasez artificial de maíz blanco para consumo humano.
En Estados Unidos al aumentar la demanda de maíz amarillo para la producción de etanol, la superficie dedicada a la siembra de maíz blanco se redujo, las empresas transnacionales con base en México aprovecharon la coyuntura para exportar maíz blanco a sus plantas de Estados Unidos y Sudamérica. La estadística oficial únicamente registró la exportación de 174 mil 413 toneladas de maíz en el 2006, [30] por lo que queda la duda del destino de grandes volúmenes de maíz.
Durante el ciclo otoño –invierno 2006-2007, Cargill no acudió a comprar maíz en Sinaloa como normalmente acostumbra, lo cual permite suponer que contaba con inventarios de maíz en su poder.
El precio del maíz en el mercado mundial aumentó por el crecimiento de su demanda para la elaboración de etanol, pero ese incremento no tuvo relación con el precio al que se vendió en México.
La crisis de la tortilla benefició con una mayor proporción del mercado a las dos grandes empresas productoras de harina de maíz: Maseca y Minsa. En México la tortilla se elabora mediante dos métodos diferentes. El tradicional proceso de nixamalización absorbe la mitad del mercado (51 por ciento) y es realizado por cerca de tres mil pequeños molineros, (muchos de ellos actualmente clientes de Cargill). El restante 49 por ciento de las tortillas se fabrica con harina de maíz. La industria de la harina de maíz es sumamente concentrada en México ya que sólo cuatro empresas dominan el mercado, siendo el Grupo Industrial Maseca la número uno, con un 73 por ciento de participación de mercado, mientras Minsa, Agroinsa y Harimasa se dividen el resto. Las tortillas fabricadas con harina de maíz se distribuyen principalmente en las grandes tiendas de autoservicio como WalMart. La crisis de la tortilla ampliará la proporción del mercado para las tortillas fabricadas con harina de maíz, pues las grandes empresas y cadenas de distribución pueden reducir sus márgenes y venden la tortilla en un precio 30 por ciento menor, al precio máximo establecido de manera concertada entre el gobierno y los industriales.
Los productores pecuarios que utilizan como insumos el maíz y que se han beneficiado estos últimos catorce años de la eliminación de la protección a los campesinos, se proponen elevar los precios de la carne, la leche, el huevo y el pollo, todos ellos alimentos básicos, debido al aumento de los costos del maíz.
El último año de vigencia del periodo de transición del TLCAN, las empresas transnacionales que controlan el mercado de los productos básicos en México, muestran su capacidad monopólica y actúan en contra de productores y consumidores.
La crisis de la tortilla muestra que uno de los supuestos básicos del TLCAN, el de beneficiar a los consumidores, sin importar el sacrificio de los campesinos es una falacia macabra.
NOTAS
3] Shwedel, Kenneth, “El TLC y el cambio estructural” en: Encinas, A, J. de la Fuente y H. Mackinlay, (coords.), La disputa por los mercados. TLC y sector agropecuario, México, editorial Diana, 1992.
[4] Luis Hernández, “TLC, Corte de caja”, en Cuadernos del Ceccam No.7, México, 1996.
[5] USDA, ERS, Leaders T., T. Craford y Link, J. Coord. NAFTA International Agriculture and Trade, op. cit., septiembre de 1997. p. 8
[6] Ibíd.. p. 7
[7] Alejandro Díaz Bautista, “El TLCAN y el crecimiento económico de la frontera norte de México”, en Revista Comercio exterior, Vol. 53, No. 12, México, diciembre 2003 p. 1090
[8] Secofi, TLCAN, texto oficial, Capítulo VIII
[9] Secofi, TLCAN, Texto oficial, Artículo 703
[10] México ingresó al GATT en 1986. A partir de este momento cambió drásticamente su política de protección a los sectores productivos nacionales.
[11] Incluye agricultura, ganaderia, silvicultura, caza y pesca.
[12] INEGI,Anuario Estadístico de los Estados Unidos Mexicanos, 2006. Hasta 2004 los datos se refieren a la población de 12 años o más y para el 2005 se refieren a la población de 14 años y más lo que impide la comparación en los años recientes.
[13] Romero José y Alicia Puyana, Diez años con el TLCAN, las experiencias del sector agropecuario mexicano, El Colegio de México. Pp 227
[14] Aserca, Número de productores de acuerdo al Procampo, 2001
[15] Los métodos para reportar IED en México han tenido variaciones lo que dificulta su comparación entre años, sin embargo y a pesar de sustanciales variaciones en el periodo 1994-2004, la IED nunca fue mayor a los 93 millones de dólares. Secretaría de Economía, Registro Nacional de Inversión Extranjera
[16] Zahniser Steven, NAFTA at 13. Implementation nears completion, Economic Research Service, USDA, March 2007. p. 9
[17] Ibid, p. 10
[18] INEGI, Censo Agrícola y Ganadero, 1991 y Aserca, Procampo, 2001
[19] Sagarpa, las hectáreas sembradas con granos básicos y oelaginosas pasaron de 14.2 millones en el 2000 a 13.3 millones en el 2005.
[20] La protección a través de aranceles –cuota consiste en determinar una cuota de imortación que entrará al país libre de aranceles, pero cualquier volumen por arriba de la cuota está sujeto a aranceles altos. Para el maíz la cuota inicial estipulada para Estados Unidos fue de 2.5 millones de toneladas y para Canadá de 50 mil toneladas. Estos volumenes aumentarían un 3 por ciento cada año. El arancel inicial fue de 215 por ciento, este arancel se reduciría gradualmente hasta llegar a cero en el año 2008.
[21] CCC Export Credit Guarantee Program (GSM-102) y CCC Intermediate Export Credit Guarantee Program (GSM-103)
[22] Ver: de Ita Ana, Schwentesiuss Ruta, ¿Cuánta liberalización aguanta la agricultura?. Impacto del tlcan en el sector agroalimentario, Cámara de Diputados, LXII Legislatura, Comisión de Agricultura, México, 2000
[23] Del total de importaciones de maíz en 1996, al sector pecuario le correspondieron el 46 por ciento; a Conasupo 20 por ciento; a la industria harinera 16 por ciento; a la industria almidonera 11por ciento; y a las empresas comercializadoras 7 por ciento. La Conasupo importó 1 millón 270 mil toneladas durante este año.
[24] Ver: de Ita Ana, El control transnacional del mercado de maíz en México y su responsabilidad en la contaminación transgénica del maíz nativo” en RAPAL, UACH, Memoria del Foro, México, agosto 2002.
[25] Según la información del Comité de Cupos de Importación de Maíz, Aserca, Sagarpa.
[26] Ver, de Ita Ana, “Maíz transgénico en México: apagar el fuego con gasolina”, en: Muñoz Julio, Alimentos trasngénicos, México, Siglo XXI editores, 2003
[27] Ver: de Ita Ana, “El control transnacional del mercado de maíz en México y su responsabilidad en la contaminación transgénica del maíz nativo” en RAPAL, UACH, Memoria del Foro, México, agosto 2002.
[28] Programa de Apoyos Directos al Productor por Excedentes de Comercilización para Reconversión Productiva, Integración de Cadenas Agroalimentarias y Atención a Factores Críticos, que incluyen entre las modalidades de apoyo los subisidios para: acceso a granos forrajeros, cabotaje, pignoración, exportación, flete terrestre.
[29] Hernández Luis, Cargill “el maíz de sus tortillas”, en La Jornada, 30 de enero, 2007
[30] Datos de Sagarpa.

FUENTE: GRAIN

TRATADO LIBRE COMERCIO III PARTE

 Por Lucio Agustin Torres *







En esta oportunidad queremos ocuparnos de el Comercio Bilateral entre Corea del Sur y los EE.UU.

La lucha contra el neoliberalismo en Corea del Sur: historia y lecciones

El gobierno de Chun Doo Hwan, que llegó al poder tras la masacre de ciudadanos surcoreanos en Gwangju en mayo de 1980, impuso una política de apertura de mercados y liberalización económica. Esto representó un cambio radical respecto del modelo económico del presidente anterior, Park Chung Hee, que se basaba en un mercado de capitales cerrado, la protección del mercado interno y el control gubernamental de las tasas de interés y las finanzas. Chun en cambio enfatizó la apertura de la economía al capital extranjero y el libre funcionamiento del mercado sin controles del gobierno.
La política de apertura de mercados llevada adelante por los militares tuvo dos consecuencias. Primero, vino un movimiento de resistencia de los agricultores. En los setenta, Park Chung Hee había aplicado una política de revolución verde y de aumento de la producción agrícola bajo el principio de la autosuficiencia. Aunque su política de desarrollo equilibrado entre la ciudad y el campo resultó, en los hechos, contraria a los agricultores y favoreció a la ciudad y al capital, el haber restringido la apertura del mercado agrícola contribuyó efectivamente a aumentar la producción del campo. Pero la política agrícola del gobierno militar tuvo, por el contrario, un perfil decididamente anti-campesino. Abrir el mercado agrícola nacional implicó sacrificar los productos agrícolas en aras de asegurarle mercados de exportación a los grandes capitalistas. Los campesinos opusieron resistencia a este proceso, realizando protestas y manifestaciones de diversa envergadura en todas las regiones agrícolas del país, luchando contra las fluctuaciones de precios de la carne y los pimientos. Las protestas campesinas avanzaron lentamente y llegaron a constituir uno de los baluartes del movimiento democratizador, desarrollándose hasta transformarse en un combate frontal y generalizado contra el gobierno, conduciendo a manifestaciones nacionales de protesta en el centro de Seúl entre 1987 y 1988. Los frutos de esa lucha generaron las condiciones para la conformación de una organización de masas del movimiento campesino, de carácter independiente, la Liga de Campesinos Coreanos (KPL o Korean Peasant’s League).
Otro elemento importante fue la fricción generada a raíz de que EE.UU. exigiera abrir el mercado surcoreano a las importaciones. La política de liberalización de mercados aplicada por las administraciones militares sí expandió la liberalización en el área de la importación de productos industriales. Pero el gobierno de Reagan, que sufrió déficit gemelos (fiscal y de las cuentas corrientes de la balanza de pagos) sin precedentes, presionó enérgicamente por mercados abiertos para los productos industriales en que EE.UU. tenía fuerzas competitivas. La fricción comercial relacionada con la apertura de mercados entre ambos países se agudizó.
A lo largo de 1994, ya en vísperas de la creación de la OMC en enero de 1995, hubo en el país protestas generalizadas contra las negociaciones de la Ronda Uruguay. En el periodo posterior al lanzamiento de la OMC, el núcleo fundamental de la política general de apertura de mercados fue la apertura de los mercados financieros. Mientras que en el modelo de Park Chung Hee el mercado de capitales estaba cerrado, la política de apertura de mercados de Kim Young Sam condujo a un debilitamiento general de las regulaciones del sector financiero que, por ejemplo, le permitió a las compañías y a los bancos atraer préstamos del exterior. Esto llevó a que, a mediados y fines de los noventa, ingresaran al país 100 mil millones de dólares originados en préstamos del exterior. Eso provocó una reacción en cadena en que ese flujo súbito de capitales transnacionales primero llevó a un sobrecalentamiento de la economía y a una burbuja inmobiliaria, luego a la fuga rápida de capitales y finalmente a una crisis cambiaria. La crisis económica surcoreana tuvo raíces similares a las crisis que tuvieron que enfrentar muchos otros países del sudeste asiático. En ese proceso, EE.UU. impidió que Corea recibiera ayuda y préstamos del Japón y forzó la intervención del Fondo Monetario Internacional (FMI) para ejecutar la rápida reestructura de la economía surcoreana. Aunque la injusta intervención de EE.UU. y el FMI condujo a la adopción apresurada de los preceptos subyacentes del neoliberalismo para la economía surcoreana, esto no generó una resistencia de masas en el país, ya que no existía una conciencia desarrollada sobre el sistema neoliberal.
Un movimiento de gran vuelo contra el neoliberalismo
La crisis asiática de 1997, que arrojó a la sociedad surcoreana en un mar de confusión y penurias, es una dramática expresión de la poderosa influencia que puede ejercer la globalización sobre un Estado-nación. El sistema de administración introducido por el FMI en Corea del Sur como resultado de la crisis cambiaria tuvo una influencia directa y total sobre la economía, e indirectamente afectó profundamente otras áreas de la sociedad. La lucha contra el neoliberalismo maduró y se generalizó cuando se implantó el sistema del FMI en 1997, y gradualmente afectó a toda la sociedad.

La lucha por frenar el TLC Corea-EE.UU.

En febrero de 2006, el gobierno surcoreano anunció que avanzaría en pos de un TLC con EE.UU. El TLC Corea-EE.UU. era prioritario no sólo por razones económicas, sino como un intento de aprovechar la estrategia político militar estadounidense de bloquear a China. El gobierno de Noh Moo-hyun alega que una de las razones que lo impulsaron a firmar un TLC Corea-EE.UU. fue controlar el crecimiento de China, y que para eso debía alinearse con EE.UU. Esto demuestra que existió un motivo político poderoso para impulsar un TLC con EE.UU. La ofensiva inesperada para conseguir la firma del TLC Corea-EE.UU. fue denunciada como una negociación vergonzosa y precipitada. No sólo no fueron debidamente preparadas las negociaciones, sino que desde el inicio se llevaron a cabo de prisa con tal de concluirlas a fines de junio, antes que venciera la vigencia de la Ley de Autoridad de Promoción del Comercio (conocida como Fast Track) del Congreso estadounidense. Por este motivo, en apenas 11 meses, se firmó el TLC tras ocho rondas de negociaciones.
Corea del Sur es una de las naciones que se ha visto severamente afectada en los últimos tiempos por la estrategia estadounidense de utilizar las políticas de sanidad animal y vegetal para afianzar el control empresarial corporativo de EEUU en todos los países que se lo permitan. En marzo de 2007 se firmó un acuerdo bilateral secreto sobre organismos genéticamente modificados (OGM o transgénicos), lateralmente a la ronda final de negociaciones del TLC EEUU-Corea del Sur.[1] Ese acuerdo debilita sustancialmente la capacidad de Corea del Sur para regular el ingreso de transgénicos de origen estadounidense (ver Recuadro 1). No es sorpresa entonces que la Organización de la Industria de Biotecnología con sede en Washington recibiera con beneplácito el acuerdo, y que ese grupo probablemente haya sido el único consultado previamente.
Cuando la tinta de las firmas del acuerdo sobre transgénicos apenas se estaba secando, ya empezaron a aparecer componentes de cultivos transgénicos de origen estadounidense en las provisiones de alimentos de Corea del Sur. Hasta ese momento las leyes sobre transgénicos, y específicamente las normas de etiquetado habían impedido básicamente el ingreso de transgénicos al país, excepto algunos utilizados en raciones para animales, aceites de soja y salsa de soja.[2] Pero a finales de abril de 2008, apenas cinco meses después que Corea del Sur hubiera comenzado a aplicar el Protocolo de Bioseguridad de la ONU, cuatro fabricantes locales de almidón empezaron a importar maíz transgénico, argumentando que no tenían otra opción puesto que el maíz no modificado genéticamente se había disparado a precios astronómicos en el mercado mundial. En medio de las protestas de los consumidores, manifestaron que su expectativa era comprar 1,2 millones de toneladas de maíz transgénico de EEUU en el correr del año.[3]
Corea del Sur no es el primer país que renuncia a su derecho soberano de fijar su propia política sobre alimentos transgénicos, tras las presiones de EEUU. Tanto India como la China ya antes habían eliminado sus restricciones a las importaciones de transgénicos, tras “discusiones” bilaterales con Estados Unidos. Tailandia revocó en 2004 su legislación estricta sobre etiquetado de transgénicos, cuando EEUU le advirtió que esa normativa afectaría sus negociaciones por un TLC. Después, las empresas estadounidenses presionaron a la oficina del Representante Comercial de EEUU (USTR), a fin de que utilizara el TLC propuesto con Tailandia como elemento de persuasión para que los tailandeses autorizaran ensayos de campo con transgénicos.[4] En Malasia se ha venido dando un proceso semejante, donde los grupos de presión empresarial de Estados Unidos han tratado de forzar al gobierno malayo a que abandone la idea de imponer el etiquetado obligatorio de los productos transgénicos, como prerrequisito para la firma del TLC propuesto entre EEUU y Malasia.[5]
Pero los transgénicos son sólo uno de los componentes de la agenda general, más amplia, de prioridades de las grandes empresas en materia de sanidad animal y vegetal, que se está viabilizando a través de canales bilaterales encubiertos a puertas cerradas. Esa estrategia se la conoce con términos en clave como “basado en la ciencia”, “equivalencia” y “armonización”. Pero realmente es imperialismo económico y cultural. Eso es muy claro y evidente en el caso de Corea del Sur.

¿Qué implica el acuerdo de Estados Unidos Corea del Sur sobre transgénicos?

1) Obliga a Corea del Sur a restringir la evaluación de riesgos –que aplica a los productos transgénicos importados para alimentación humana, animal o para procesamiento– solamente a los usos “predeterminados”. Eso significa que las empresas estadounidenses proveedoras de productos transgénicos no se hacen responsables de ningún uso “no predeterminado” del material. Fue exactamente de ese modo que el cultivo de maíz indígena de México fue contaminado por agricultores locales que sembraron granos de maíz estadounidense cuyo uso “predeterminado” era para cocinar. Y eso ocurrió, además, porque un tratado de libre comercio (el TLCAN) prescribió la apertura del mercado mexicano a los productos agrarios provenientes de Estados Unidos.
2) Obliga a Corea del Sur a abstenerse de hacer pruebas de “rasgos apilados” (OGM con múltiples transgenes) en un embarque –por ejemplo– de semillas transgénicas, si el uso comercial de los rasgos individuales fue autorizado previamente en Estados Unidos. Un alto porcentaje –que ascendió al 35% en febrero de 2008– de las solicitudes de importación de transgénicos a Corea del Sur son precisamente para materiales con “rasgos apilados”, para uso en alimentos de consumo humano y en raciones para animales.
3) Compromete a Corea del Sur a aplicar sus leyes de etiquetado de transgénicos de manera “predecible”. Eso significa que Seúl tiene que involucrar de algún modo a Washington antes de anunciar cambios en su política en la materia. Esto se asemeja a la cláusula de transparencia estipulada en la mayoría de los TLC de Estados Unidos, según la cual los países aparceros tienen que informarle a Washington sobre cualesquier modificaciones de sus políticas, antes de adoptarlas.
4) Establece el marco para la aplicación en Corea del Sur del Protocolo de Bioseguridad de la ONU (que Estados Unidos se niega a firmar) en lo que concierne a los productos transgénicos de origen estadounidense. Como resultado de una enmienda promovida por México en nombre de los países signatarios del TLCAN, el protocolo de bioseguridad ahora dictamina explícitamente que sus requisitos en materia de documentación de los embarques no se aplican al comercio entre países signatarios y no signatarios del protocolo, cuando esos intercambios ocurren en el marco de acuerdos o mecanismos bilaterales, multilaterales o regionales. Eso significa que los requisitos de documentación estipulados en el protocolo para el ingreso de productos transgénicos no se aplicarán al comercio entre Corea del Sur y Estados Unidos.

Víctimas de la aplanadora industrial cárnica

Como muchos otros países del mundo, Corea del Sur impuso en 2003 una prohibición total a las importaciones de carne de origen estadounidense, cuando un caso de encefalopatía espongiforme bovina (EEB o BSE por sus siglas en inglés, también conocida como ‘enfermedad de las vacas locas’) fue detectado en una res en Estados Unidos. La industria estadounidense de la carne se disgustó mucho, ya que Corea del Sur constituía su tercer mayor mercado de exportación. En 2006 los funcionarios de comercio de EEUU obligaron al gobierno surcoreano a reabrir parcialmente sus fronteras al ingreso de carnes estadounidenses, como prerrequisito para las negociaciones del TLC EEUU-Corea del Sur.
Desde entonces, Estados Unidos está embarcado en una ofensiva para recuperar sus valiosos mercados de exportación de carnes en Corea del Sur y otros países, mediante una estrategia doble que consiste en el establecimiento de su propio sistema de inspección de sanidad animal, consiguiendo luego que el resto del mundo lo acepte como seguro. Dado que EEUU examina por la EEB solamente al 1% de su rebaño bovino cada año, Corea del Sur y otros países son muy escépticos de la eficacia de ese sistema de control estadounidense.[6] EEUU trató entonces de ejercer su poder influencia en otros ámbitos y encontró eco en la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) –el organismo normativo internacional de la sanidad animal reconocido por la Organización Mundial del Comercio– que dictaminó que las carnes de Estados Unidos son fiables, sanas e inocuas
Lo que importa son las reglas, no la enfermedad
La estrategia de Estados Unidos en la OIE ha sido modificar las directrices para el comercio desde países con EEB, de manera tal que la condición sanitaria del país no se base más en la presencia o no de la EEB, sino en una ‘evaluación científica de riesgo’ de las medidas de control que el país en cuestión adopta para evitar que la EEB se cuele en las exportaciones. Estados Unidos dio un primer paso en esa dirección en 2003, cuando estableció una nueva categoría sanitaria de “riesgo mínimo” como parte de sus propias reglamentaciones aplicables a los países que exportan carnes a EEUU. Después promovió exitosamente una resolución en la OIE, adoptada en 2006, que efectivamente abolió las cinco categorías utilizadas originalmente para calificar la condición sanitaria de los países, y estableció en su lugar tres categorías nuevas –“riesgo insignificante de EEB”, “riesgo controlado de EEB” y “riesgo indeterminado de EEB”. Al mismo tiempo se decidió que la OIE, que hasta entonces determinaba solamente si un país estaba o no ‘libre de EEB’, podría ahora determinar si un país debía o no ser considerado como de “riesgo controlado”. Si un país obtiene esa calificación, eso quiere decir que puede empezar a exportar nuevamente con mayor facilidad.
En su sesión general celebrada en Paris en mayo de 2007, y con la presencia de manifestantes surcoreanos en las calles, la OIE publicó su primera lista de países con “riesgo controlado”, en la que Estados Unidos, como era de esperar, figuraba entre otros. Estados Unidos aprovechó inmediatamente ese dictamen. “Utilizaremos esta convalidación internacional para instar a nuestros socios comerciales a que reabran sus mercados de exportación a toda la gama de productos cárnicos y ganaderos de Estados Unidos”, declaró el Secretario de Agricultura de EEUU, Mike Johanns. “Emplearemos todos lo medios a nuestra disposición para asegurarnos que los países tomen medidas rápidas para adecuar sus requisitos a las normas internacionales”.
[Declaraciones del Secretario Mike Johanns al respecto de la clasificación de Estados Unidos por la OIE, 22 de mayo de 2007]
El dictamen de la OIE no obligó a Corea del Sur a modificar su reglamentación, pero como el tema estaba tan íntimamente ligado al TLC que en ese momento estaba a punto de ser firmado, Seúl cedió y reabrió sus mercados al ingreso de carnes de origen estadounidense. No obstante, el gobierno surcoreano sí impuso una condición importante: la carne importada no puede contener “material especificado como riesgoso” en términos de la EEB, como es el caso de los fragmentos óseos. La industria cárnica estadounidense parece tener dificultades para cumplir con este requisito relativamente sencillo, y los tres primeros embarques de carne de EEUU a Corea del Sur tras la reapertura del mercado surcoreano fueron rechazados por la presencia de fragmentos óseos.[7] En junio de 2007 Seúl decide suspenderles todos los permisos de exportación a los proveedores de EEUU, tras haberse constatado que dos embarques de productos cárnicos de las empresas Cargill y Tyson habían sido exportados a Corea del Sur sin los certificados de cuarentena necesarios.[8] Pero en lugar de tomar medidas para cumplir con las normas surcoreanas, la industria cárnica estadounidense –respaldada por legisladores del Congreso en Washington que no aprobarían el TLC a menos que Corea del Sur abriera totalmente su mercado a las carnes de EEUU—insistió que Corea del Sur debía modificar sus criterios y aceptar toda la carne vacuna de origen estadounidense, incluso aquella con fragmentos óseos y demás.

Convulsión social

El 18 de abril de 2008, con el TLC ya firmado pero pendiente todavía de la necesaria ratificación parlamentaria en ambos países, el nuevo presidente electo de Corea del Sur Lee Myung-Bak voló hasta Camp David en Estados Unidos para reunirse con George Bush. Allí mismo, lateralmente, el representante surcoreano de agricultura aceptó un conjunto de demandas muy detallado del gobierno estadounidense, con el fin de resolver el asunto del bloqueo a las exportaciones de carne de ese origen y allanar así el camino para el TLC: es una lista que consta de seis páginas de requisitos de importación de carnes, que básicamente le garantiza a EEUU todo lo quiere, y más.[9]
Ese protocolo sobre carnes abre las fronteras de Corea del Sur al ingreso de casi cualquier tipo de carne vacuna proveniente de Estados Unidos, y restringe enormemente los controles y medidas correctivas a disposición del gobierno surcoreano en caso de existir sospecha de problemas. Sumado a la revisión de las normativas internas de EEUU sobre qué no se le puede dar al ganado y los animales de granja como alimento (la prohibición asociada a las raciones para animales conocida como ‘enhanced feed ban’) –a la que queda sujeta el protocolo– el acuerdo debilita severamente las normas de sanidad e inocuidad de los alimentos que protegen a los consumidores surcoreanos.[10] El presidente de R-CALF, un grupo de incidencia de los ganaderos de Estados Unidos, describe con franqueza cómo afecta a los proveedores esa prohibición: “Esta prohibición de ciertos tipos de raciones sigue siendo más débil que cualquiera que se aplique en otros países que buscan controlar y mantener a raya la EEB. Estados Unidos sólo está suprimiendo de la alimentación animal dos de los tejidos de alto riesgo” –específicamente las amígdalas y los ojos. Puesto que la EEB se propaga alimentando al ganado con restos y subproductos de otras reses (infectadas), muchos sostienen que EEUU está haciendo realmente muy poco para controlar la enfermedad, y por ende está forzando a Corea del Sur a aceptar los riesgos.
El protocolo de las carnes ha generado mucha convulsión en Corea del Sur, ya que los surcoreanos simplemente no quieren que se les obligue a tomar esos riegos.[11] Varias ciudades se han visto sacudidas por manifestaciones nocturnas, algunas de las cuales han movilizado más de 100.000 personas, y los sindicalistas están pensando frenar con sus cuerpos el desembarque de cualquier cargamento de carnes vacunas de Estados Unidos. En un intento vano de calmar los ánimos, ambos gobiernos firmaron un nuevo protocolo de entendimiento mutuo según el cual Washington reconoce el derecho de Seúl a frenar las importaciones de carnes vacunas estadounidenses –pero sólo en caso de registrarse la presencia de la EEB, confirmada por EEUU. Las sospechas de brotes infecciosos de EEB no podrán ser invocadas como motivo para interrumpir los flujos comerciales. Mientras que el gobierno de Lee se debate entre los reclamos de los surcoreanos que exigen que se renegocie todo el acuerdo y la negativa de EEUU a hacerlo, el fondo del asunto es que el gobierno de Estados Unidos está forzando a otro país a eliminar sus medidas precautorias contra posibles amenazas a la salud derivadas de una industria alimentaria plagada de ellas.
Estos son los ejemplos que queremos demostrar, la forma y el metodo con que se negocia los famosos TLC, uniendo ademas a los ” lobbistas professionales” que utilizan todo tipo de mecanismo para anteponer los intereses personales al del Pais . Son beneficiosos estos Acuerdos? gana el Pais o los grandes “lobbistas” representantes de intereses de grandes Corporaciones?. Seguiremos analizando los TLC en una proxima entrega, esta vez Mexico.

NOTAS

[1] “US–Korea Understanding on Agricultural Biotechnology”, marzo de 2007, http://www.bilaterals.org/article.php3?id_article=11183
[2] El aceite de soja y la salsa de soja se consideran exentos de la exigencia de etiquetado obligatorio porque en sus procesos de producción supuestamente se eliminan las proteínas transgénicas.
[3] “Fears about GMOs”, editorial, Korea Times, Seúl, mayo 1 de 2008. http://www.koreatimes.co.kr/www/news/opinon/2008/05/202_23486.html
[4] Comentarios de Monsanto a la oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, sobre el TLC EEUU–Tailandia, abril 8 de 2004, http://www.bilaterals.org/article.php3?id_article=93
[5] Misiva de la Organización de la Industria Biotecnológica (BIO) a la oficina del Representante Comercial de Estados, sobre las negociaciones del TLC EEUU-Malasia, fechada el 12 de mayo de 2006. http://www.bilaterals.org/article.php3?id_article=5063; AMCHAM Malasia/Cámara de Comercio de Estados Unidos, Presentación pública para el Tratado de Libre Comercio propuesto entre Estados Unidos y Malasia (USMFTA), mayo 19 de 2006, http://www.ftamalaysia.org/file_dir/189810006944cdb0c12ad9b.pdf
[6] Food and Water Watch, “Food safety consequences of factory farms”, ficha informativa, Washington DC, marzo de 2007, http://www.foodandwaterwatch.org/food/factoryfarms/foodsafety-factoryfarms
[7] Además de fragamentos óseos, el tercer embarque de carnes también contenía vestigios de dioxinas superiores a los niveles aprobados.
[8] “South Korea blocks US beef”, Associated Press, junio 5 de 2007.
[9] US–Korea Beef Protocol (2008), http://www.bilaterals.org/article.php3?id_article=11988
[10] El alcance del protocolo acordado entre Estados Unidos y Corea del Sur está condicionado por la prohibición estadounidense en materia de raciones para animales, ya que el protocolo hace constar que una vez que se haya hecho pública esa prohibición, Corea del Sur importará carnes vacunas (excepto los contados materiales riesgosos acordados) de ganado estadounidense de cualquier edad, no solamente de reses de 30 meses o más jóvenes. (El ganado de más de 30 meses es más propenso a infectarse con la EEB.) La prohibición revisada fue publicada en el Registro Federal de Estados Unidos el 25 de abril de 2008, una semana después de la firma del protocolo: http://frwebgate1.access.gpo.gov/cgi-bin/PDFgate.cgi?WAISdocID=373784484082+0+1+0&WAISaction=retrieve. Resulta extraño que esa prohibición cobre vigencia inmediata en Corea, mientras que en Estados Unidos no se la aplicará hasta dentro de un año, ya que se le dan doce meses de gracia a la industria para que tenga tiempo de adaptarse.
[11] Según las últimas encuestas, más del 75% de la población surcoreana no está dispuesta a comprar carnes vacunas de origen estadounidense, y más del 80% quiere que se renegocie el protocolo.

FUENTE: GRAIN

TRATADO DE LIBRE COMERCIO II PARTE


 Por Lucio Agustin Torres *









En esta segunda parte explicaremos el desarrollo de tres ejemplos en el mundo que ha producido,los Tratados de Libre Comercio con los EE.UU. y Paises tan lejanos como Australia,otro reciente, el TLC con Corea del Sur y el de mas cercana realidad geografica con el vecino estrategico Mexico.
El tratado de libre comercio Australia-EE.UU. – ¿comercio justo o comercio sucio?
En realidad, la historia del AUSFTA no es tan simple como eso. El partido político que gobernaba Australia durante las negociaciones –el conservador partido Liberal- apostaba fuerte al libre comercio y estaba demasiado interesado en estrechar las relaciones y acomodarse a los intereses estadounidenses. Pero como suele ocurrir en la mayoría de las negociaciones comerciales con Estados Unidos, el gobierno australiano no era para nada un par con igualdad de condiciones y poder de negociación que su socio. A la postre se firmó un acuerdo muy malo para el pueblo australiano.
La disparidad de poder en las negociaciones resultó evidente –la economía australiana es apenas el 4 % de la estadounidense. Sin embargo, el gobierno australiano entró a las negociaciones con poco más que su sincero apego al libre comercio y al neoliberalismo, la falsa expectativa de que Estados Unidos abriría sus mercados agrícolas, y con la convicción equivocada de que Estados Unidos era un “amigo” que se preocuparía por nosotros en las negociaciones.
El acuerdo fue aprobado en el Parlamento en agosto de 2004. Para lograr su aprobación, la facción más conservadora del ALP usó su condición de mayoría interna dentro del partido para forzar el apoyo al acuerdo –aunque con enmiendas que consagraron la penalización del abuso de las patentes por parte de las empresas farmacéuticas, y el mantenimiento de las protecciones para los medios de comunicación actuales.
Las exportaciones más competitivas de Australia, entre las que se incluyen los trasbordadores (ferries) rápidos, las frutas con carozo, pepa o hueso y los vinos, siguen teniendo vedado, o muy restringido, su ingreso a Estados Unidos. El azúcar está completamente excluido del acuerdo, y la reducción de los aranceles para la carne y los lácteos ocurrirá en forma progresiva a lo largo de un período de 18 años.
Identificación de los objetivos – Impactos del AUSFTA
En 2002, el ex Representante Comercial de Estados Unidos Robert Zoellick escribió al Congreso presentando una lista de las políticas sociales clave de Australia que habían sido identificadas como “barreras al comercio” onerosas. Esa carta fue un documento importante que permitió identificar las áreas clave de la campaña contra el AUSFTA.
Medicamentos asequibles:
Los medicamentos son entre 3 y 10 veces más baratos que en Estados Unidos. No debe sorprender entonces que las grandes compañías farmacéuticas estadounidenses desearan que el AUSFTA les otorgara mayores derechos…y por supuesto, medicamentos más caros.
Etiquetado de los alimentos transgénicos
Los negociadores estadounidenses pretendían debilitar las leyes australianas en este campo, armonizándolas con los requisitos de etiquetado más laxos de Estados Unidos. La enérgica campaña realizada por los agricultores y los grupos ecologistas en Australia frenó los intentos estadounidenses de eliminar el sistema de etiquetado.
derechos de autor
Estados Unidos pretendía que Australia cambiara sus leyes sobre derechos de autor y adoptara las estadounidenses. El capítulo del AUSFTA sobre propiedad intelectual es básicamente una copia de retazos de las leyes estadounidenses. Entre otras cosas, amplía el plazo de vigencia de los derechos de autor de 50 a 70 años. Las bibliotecas y los organismos de la educación pública australiana hicieron fuertes campañas sobre este punto, ya que implicaría costos más altos para sacar copias de materiales, incluso con fines educativos.
Reglas sobre contenido local en los medios de comunicación
La legislación australiana sobre contenido local exige que se reserve un horario mínimo para obras de cine, televisión y radio realizados en Australia. La legislación sobre contenido local apoya a la industria nacional de los medios de comunicación y garantiza que se pueda escuchar una diversidad de voces australianas. Las empresas estadounidenses de medios de comunicación ya dominan el mercado local, y sin esta exigencia de contenido local, la industria de los medios australiana se vería en dificultades para sobrevivir. La campaña de la comunidad logró mantener las reglas sobre contenido local para los medios de comunicación existentes, pero no para medios emergentes o nuevos. Esto significa que se perderá esta protección en la medida en que se produzcan avances tecnológicos en el cine, la televisión y la radio.
Restricciones a la inversión extranjera
La Dirección de Supervisión de la Inversión Extranjera de Australia es el organismo que supervisa las inversiones que se proponen hacer las compañías extranjeras en el país. Estados Unidos quería eliminar estos controles para obtener así acceso a nuestras industrias estratégicas como los medios de comunicación, las telecomunicaciones, las líneas áreas y la banca.
Reglamentación de los servicios y las inversiones
Estados Unidos intentó modificar la legislación australiana para que las compañías estadounidenses recibieran un trato similar al de las compañías australianas. La campaña se centró en los servicios esenciales. Algunos servicios públicos claves como la salud, la educación y los medios de comunicación públicos quedaron excluidos del AUSFTA. La energía, el agua y el transporte público, sin embargo, quedaron dentro del acuerdo.
Aranceles en las industrias manufactureras clave
Australia ha mantenido aranceles altos en textiles y en las industrias de la vestimenta y el calzado, al igual que en la automotriz. Según el Sindicato de Trabajadores Industriales de Australia (Australian Manufacturing Workers Union), la reducción de los aranceles por intermedio del AUSFTA significaría en los hechos el cierre de estos sectores y la pérdida de más de 130.000 puestos de trabajo, principalmente en las comunidades regionales.
El mecanismo de solución de diferencias inversionista-Estado
Estados Unidos quería un mecanismo de solución de diferencias inversionista – Estado en el AUSFTA. Esto le habría permitido a las empresas estadounidenses impugnar varias leyes australianas como incompatibles con el AUSFTA y perjudiciales para sus ganancias. Esto habría atado de manos al gobierno australiano a la hora de formular leyes que pudieran afectar a compañías estadounidenses. En el marco de un litigio inversionista-Estado, las demandas son presentadas ante un panel de expertos en un tribunal internacional, en audiencias cerradas para el público.
La sólida campaña contra el AUSFTA utilizó ejemplos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN o NAFTA por sus siglas en inglés), al amparo del cual distintas compañías impugnaron las leyes nacionales. La campaña logró su objetivo y el mecanismo de solución de diferencias inversionista – Estado no fue incluido en el AUSFTA.
El AUSFTA fue decididamente un mal negocio para Australia –la mayoría de los australianos se opusieron y fue cuestionado por los principales economistas. Según dicen los rumores, los propios burócratas del gobierno australiano expertos en comercio recomendaron que no se lo firmara. Entonces, ¿qué razones llevaron al gobierno australiano a firmarlo?
El gobierno conservador de Howard estaba ideológicamente comprometido con el neoliberalismo. Todo indica que el AUSFTA le serviría de excusa para consolidar y perpetuar su agenda desreguladora y privatizadora. A pesar de la fuerza de la campaña, el AUSFTA se firmó. Algunos pueden decir que perdimos por un pelo. Pero la campaña sí tuvo éxito en generar un auténtico giro en el debate público sobre el libre comercio. En la política australiana, el libre comercio se había transformado en una vaca sagrada; no era posible cuestionarlo. Se daba por cierto que el libre comercio traería mayor riqueza y prosperidad para todos. Y en este aspecto, el partido laborista (ALP) cantaba con la misma partitura que el gobierno conservador del Partido Liberal.
La campaña consiguió cambiar la opinión pública. Al comienzo de la campaña el apoyo al AUSFTA era del 65%, pero al momento de su firma había caído al 35%. Incluso a pesar de haberse firmado, es universalmente aceptado en Australia que éste fue un mal negocio. La campaña también tuvo éxito al lograr que un mal negocio…resultara menos malo que lo que de otro modo hubiera sido. No incluyó ningún mecanismo de solución de diferencias inversionista-Estado, la legislación australiana sobre cuarentena se mantuvo relativamente intacta, al igual que las leyes de etiquetado de los alimentos transgénicos. Se logró conservar las reglas de contenido local para los medios de comunicación conocidos en la actualidad, y las restricciones existentes para la inversión extranjera en Qantas, Telstra y la propiedad de los medios de comunicación también se mantuvieron.
RESULTADOS DESPUES DE TRES ANOS
El AUSFTA entró en vigor el 1 de enero de 2005.
Casi tres años después, los impactos están empezando a ser evidentes. A pesar de las promesas de riquezas económicas, la balanza comercial de Australia con Estados Unidos se redujo en un 32% -un deterioro de $3.300 millones. El Sindicato de Trabajadores Industriales de Australia estima que se perdieron más de 10.000 puestos de trabajo como resultado de este acuerdo.
No debe sorprender entonces que el gobierno australiano se haya negado a llevar adelante cualquier tipo de evaluación pública del AUFSTA, y que más bien haya sacado a relucir un par de casos exitosos. Aparentemente hay una compañía de pasteles australiana a la que le está yendo muy bien. Los grupos comunitarios y académicos siguen monitoreando y denunciando los impactos del AUSFTA y se han ganado algunas pequeñas batallas en el camino. Por ejemplo, el AUSFTA abrió las puertas para que las empresas estadounidenses puedan competir en las licitaciones por contratos de suministro de sangre. En 2007, la campaña comunitaria presionó exitosamente a los gobiernos estaduales a que rechazaran el intento del gobierno nacional de imponer esa medida.
El AUSFTA permite que cualquiera de los dos países renuncie al acuerdo, previo aviso con 6 meses de anticipación. La campaña contra el AUSFTA continúa.
En una siguiente entrega presentaremos el caso de Corea del Sur, que tambien trae sus perlas.
No nos oponemos a que los Paises logren Acuerdos Comerciales, que signifiquen Progreso y Desarrollo para sus Pueblos, lo que no esta bien es que Politicos,Tecnicos, Negociadores y demas personajes que intervienen en las Negociaciones ,vean su beneficio personal y no los de su Pais,hasta la proxima…


FUENTE:GRAIN

Publicado el 21 Octubre 2008 *

SOBRE LOS TRATADOS DE LIBRE COMERCIO

 Por Lucio Agustin Torres *









A raiz de algunos comentarios hechos sobre las negociaciones que se vienen dando sobre los TLC con China, me gustaria dar algunos alcances, que seran importantes para tener una vision mas clara sobre el actual Comercio Mundial.Este trabajo lo enviare por partes para su mejor comprension.

LA RECOLONIZACION: NUEVOS ACUERDOS, VIEJAS JUGARRETAS

La naturaleza cada vez más integral y la envergadura de muchos de los tratados de inversiones y libre comercio (TLC) bilaterales contemporáneos es asombrosa. Estos acuerdos abarcan generalmente una gama crecientemente amplia –y preocupante- de áreas y temas, que hacen que los impactos que generan en todas las sociedades y sectores se multipliquen, motivando el surgimiento de movimientos generalizados de resistencia en su contra en muchos países. Estados Unidos (EEUU) firmó su primer TLC bilateral con Israel en 1985. La Unión Europea (UE) viene forjando acuerdos de “cooperación comercial” blandos desde la terminación formal de su régimen colonial a finales de la década de 1960, avanzando gradualmente hacia TLC más duros desde la década de 1990, a menudo siguiendo las huellas de Estados Unidos. Lo mismo vale para los países de Europa Occidental que no integran la UE, que han estado cosechando en forma sistemática sus propios TLC desde que firmaron el primero con Turquía en 1991. [1] Australia, Japón y otros países industrializados han sido algo más lentos en subirse al tren de los TLC, aunque el Acuerdo Comercial de Relaciones Más Estrechas que celebraron Nueva Zelanda y Australia en 1983 es un ejemplo temprano de un TLC integral. Pero los gobiernos del Sur han puesto históricamente un mayor énfasis en la formación de bloques regionales, [2] a pesar de que en la década de 1980 varios Estados latinoamericanos firmaron gran cantidad de pequeños tratados de comercio preferencial entre ellos. Los tratados bilaterales de inversiones (TBI) surgieron en 1959, pero son el resultado de una historia aún más larga de acuerdos de “comercio y amistad” que se remonta al siglo XIX.

RAICES EN LA PRESION EN POS DE LOS TLC.

Si bien algunos pueden ver la desconcertante proliferación de TLC bilaterales y TBI en todo el mundo como un fenómeno relativamente nuevo, sus raíces son muy profundas. Es posible rastrearlas hasta una época muy anterior a la creación del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI), por no mencionar a organismos internacionales como la Organización Mundial del Comercio (OMC) o su antecesor Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio (GATT por sus siglas en inglés). Los orígenes de la actual manía por los TLC se remontan a una larga historia de explotación colonial, capitalismo e imperialismo –de la misma manera que muchos de los movimientos populares contra los TLC hoy tienen sus orígenes en las generaciones anteriores de resistencia anti-colonial y antiimperialista y las luchas por la autodeterminación.
Los antecesores de las primeras empresas transnacionales (ETN) que hoy dominan las economías nacionales y la economía mundial –e inciden decididamente en la propagación, el alcance y las prioridades de los TLC- conjugaron los intereses del Estado y los intereses privados capitalistas, tal como fue el caso de la relación entre la British East India Company y el Parlamento y la Corona británicos, y los acuerdos tejidos por las potencias coloniales y sus compañías con los nuevos países independientes del Sur.
La estrecha interrelación entre el poder estatal, la geopolítica y la explotación empresarial capitalista no es por lo tanto nada nuevo. Los opositores al Tratado de Libre Comercio entre América Central, República Dominicana y Estados Unidos (CAFTA por sus siglas en inglés) por ejemplo, nos recuerdan que debemos volver a escudriñar la historia para entender a cabalidad los intereses geopolíticos y económicos que llevan a Washington a imponerles los TLC a los países del continente americano. En la Doctrina Monroe de 1823, Estados Unidos declaró que el ‘hemisferio occidental’ [el continente americano. NT] era su propia esfera de influencia. Cualquier intento de parte de las potencias europeas de “ampliar su sistema a cualquier porción de este hemisferio” se considera “peligroso para nuestra paz y seguridad”. Estos conceptos fueron reforzados en 1904 con el Corolario Roosevelt, que sostuvo que Estados Unidos como “nación civilizada” tenía el derecho de intervenir en los asuntos de sus vecinos del sur como un “poder policial internacional”. La agenda de comercio de George W. Bush y la ayuda militar de Washington a Colombia y México en apoyo a los intereses empresariales y geopolíticos estadounidenses, no hacen más que continuar esta tradición imperialista.
El Estado colonial clásico estaba estructurado para la explotación y extracción de recursos. Más recientemente, la globalización neoliberal ha obligado a los países a transformarse en fuentes de saqueo para las transnacionales y facilitarles el flujo sin trabas de capital financiero volátil en distintas formas. En el centro de la táctica y la estrategia de las “negociaciones” de los TLC –especialmente aquellos entre países del Norte y países del Sur—nos topamos con un plan de juego despiadado que consiste en “dividir para reinar”, luchas intestinas entre los poderosos, sean Estados o corporaciones (inclusive las potencias emergentes como Sudáfrica, China, Brasil e India) por ampliar sus “esferas de influencia”, y una visión del mundo que mercantiliza la naturaleza, las personas y las relaciones humanas en aras de la explotación comercial y el control monopólico. A la par de esto podemos advertir luchas y contradicciones entre formas contrastantes de organización capitalista, y nuevas guerras por los recursos como la energía, los minerales y el agua, entre otros. En los últimos años estos procesos se han intensificado de manera exponencial.
El polítólogo argentino Atilio Borón describe esta etapa del imperialismo como “signada, hoy con mayor contundencia que en el pasado por la concentración del capital, el abrumador predominio de los monopolios, el acrecentado papel del capital financiero, la exportación de capitales y el reparto del mundo en distintas “esferas de influencia”. La aceleración de la mundialización acontecida en el último cuarto de siglo, lejos de atenuar o disolver las estructuras imperialistas de la economía mundial, no hizo sino potenciar extraordinariamente las asimetrías estructurales que definen la inserción de los distintos países en ella. Mientras un puñado de naciones del capitalismo desarrollado, reforzó su capacidad para controlar, al menos parcialmente, los procesos productivos a escala mundial, la financiarización de la economía internacional y la creciente circulación de mercancías y servicios, la enorme mayoría de los países vio profundizar su dependencia externa y ensanchar hasta niveles escandalosos el hiato que los separaba de la metrópolis”. [3]
Desde el fin de la Guerra Fría, se ha vendido en todo el mundo la idea de que los modelos capitalistas neoliberales de “desarrollo” son la única alternativa posible. Sin embargo, la evidente ascendencia de las transnacionales y el “triunfo” del capitalismo no ha estado exento de tropiezos para quienes promueven el neoliberalismo. Las tensiones internas entre y dentro de las elites políticas y económicas, así como la presión externa de las crecientes y diversas luchas populares de masas contra diferentes rostros de la globalización neoliberal, han obligado a sus promotores a adoptar una postura defensiva. Al mismo tiempo, hay tensiones entre las distintas formas de regionalismo y de globalismo. En los días a menudo inciertos de las negociaciones de la Ronda Uruguay del GATT (1986-94) a nivel multilateral, muchos gobiernos se propusieron el establecimiento de iniciativas regionales paralelas como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN o NAFTA por sus siglas en inglés) y el Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC). En ese entonces, tales iniciativas estaban vistas como una opción de retaguardia, en caso que la Ronda Uruguay fracasara.
Los intentos de los partidarios de la globalización neoliberal de minimizar o negar los vínculos entre la devastadora crisis financiera que azotó a Asia en 1997-98 y la imposición de la liberalización económica, fueron rechazados con creciente escepticismo. Sin embargo, las instituciones financieras y los gobiernos les prescribieron a los países más afectados más de la misma amarga medicina como solución. En el contexto de una resistencia creciente al neoliberalismo, el ex Director General de la OMC Supachai Panitchpakdi llegó a sostener que el 11 de septiembre era una “bendición disfrazada” para los globalizadores. [4] De hecho, esa fecha ha sido utilizada desde entonces cínicamente como garrote para mangonear y hostilizar a los países del Sur e impulsar la ofensiva neoliberal. Mientras la OMC anda a los tumbos de una crisis de legitimidad y credibilidad a otra, y las negociaciones multilaterales de comercio avanzan rápidamente hacia la nada, las cumbres internacionales se han transformado en terreno fértil para concertar TLC bilaterales. La posición oficial de la OMC sobre el crecimiento explosivo de los TLC pasó de una actitud de sobrada confianza y negación a una de patética desesperación. Su actual Director General, Pascal Lamy, insiste: “considero que un poco de pimienta bilateral en el aderezo multilateral lo hace más sabroso. Pero como bien sabemos, un plato de pimienta no es una gran comida”. [5]
Patrick Cronin, primer vice presidente del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (Center for Strategic and Internacional Studies) de Washington, escogió una mejor analogía en 2004: “ante el retroceso de la reforma de la OMC en Cancún, la administración [Bush] se concentra ahora como un rayo láser en los acuerdos comerciales regionales y particularmente, en los bilaterales”. [6] La liberalización quirúrgica con láser- o sea, el bilateralismo a través de los TLC- le permite a las potencias mundiales como EEUU y la UE mantener bajo control a países seleccionados y reducir la posibilidad de que algunos de sus aliados se alcen contra el mangoneo, los atropellos y el doble discurso de Occidente en los foros como la OMC. A través de los tratados bilaterales, estas potencias han podido enfocar la mira y enfilar sus baterías con mayor precisión contra las políticas u otras medidas gubernamentales que les desagradan, recortando seriamente los derechos y capacidades de los gobiernos nacionales para mantener marcos de políticas económicas, sociales y ambientales soberanas.

PERPETUAR Y CONSOLIDAR EL NEOLIBERALISMO

Los TLC son hoy la herramienta preferida para perpetuar y expandir el desacreditado modelo social y ecológicamente destructivo que el Banco Mundial, el FMI y las instituciones financieras regionales le han impuesto a gran parte del mundo en nombre del “desarrollo”. Los programas de ajuste estructural, cuya misión era encarrilar a los países por el camino correcto, implican la privatización de las empresas y servicios estatales, el recorte abrupto del gasto público, el desarrollo de economías orientadas a la exportación, el aumento de las tasas de interés y los impuestos, y la reducción drástica de los subsidios a los productos de consumo básico como alimentos, medicamentos y combustibles. Aunque este modelo ha funcionado sumamente bien para el capital transnacional, para la mayoría de los pueblos del mundo ha sido una catástrofe indescriptible. El llamado modelo del libre mercado generó un aumento de las desigualdades al interior de los países y entre distintos países. El Banco Mundial, el FMI, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Asiático de Desarrollo les impusieron durante décadas la “asistencia técnica” y los préstamos a los países deudores para prepararlos y acondicionarlos para la liberalización total de las inversiones y el comercio, con el Banco Mundial aumentando drásticamente los fondos destinados a actividades relacionadas con el comercio, apuntando especialmente a los países menos adelantados, las economías en transición y los países en proceso de ingreso a la OMC. En realidad se trata de ayuda para la liberalización del comercio. De manera similar, las políticas de cooperación para el desarrollo también funcionan en el mismo sentido. Los vínculos entre el comercio y la cooperación han sido utilizados por los gobiernos donantes como un medio para promover el avance general del neoliberalismo y reformas de políticas específicas a través de acuerdos de comercio e inversiones multilaterales, regionales y bilaterales. USAID, por ejemplo, es uno de los principales promotores de la biotecnología en el Tercer Mundo –su trabajo va de la mano con las agendas de las grandes compañías estadounidenses y las prioridades de Washington en materia de comercio internacional. Ofrece “asistencia técnica” a los países que tienen TLC con Estados Unidos. [7] Los cambios legislativos realizados en Vietnam en materia de legislación sobre derechos de propiedad intelectual (DPI) contaron con la asistencia técnica del proyecto STAR-VIETNAM financiado por USAID, que está apoyando la implementación del acuerdo de comercio bilateral Vietnam – EEUU. Otros gobiernos tienen programas similares de “asistencia para la generación de capacidad comercial”, como es el caso de la asistencia técnica en asuntos comerciales que brinda la Agencia Canadiense de Desarrollo Internacional (CIDA por sus siglas en inglés) y otros programas similares de los gobiernos de Australia, Europa y Nueva Zelanda. El Ministerio de Economía, Comercio e Industria de Japón también ha desarrollado acuerdos de asistencia relacionados con los TLC, destinados a la cooperación técnica y la capacitación de personal en los sectores de la industria automotriz y el acero en Malasia y Tailandia. Entretanto, en muchos países del Norte, las reformas económicas nacionales a menudo reflejan las mismas tendencias neoliberales, con olas de privatización, desregulación y liberalización en nombre del crecimiento económico y la competitividad. Nueva Zelanda, Australia y Canadá, por ejemplo, cuyos gobiernos son activos participantes en los TLC, han promovido agresivamente las políticas de libre comercio a nivel internacional, al mismo tiempo que todos, en diferente grado, han llevado sus propias economías hacia modelos corporativos, privatizados y desregulados. Como en cualquier otro lugar, adherir al “libre comercio” significa aplicar un paquete de reformas: controles mínimos a las grandes empresas; inversión extranjera sin restricciones; exportación ilimitada de las ganancias; privatización de bienes, empresas y servicios del Estado; apertura plena de los mercados nacionales a las importaciones baratas; infraestructura financiada por privados y de propiedad privada, que opera a través de mercados desregulados; sectores de servicios regidos por el mercado, incluyendo los servicios de carácter social como la educación, el transporte y la salud; mercados laborales competitivos (o sea, con un costo bajo, y procesos de des-sindicalización) y flexibles (aplicando sistemas de contrato temporal y de medio tiempo); y libertad de movimiento para los inversionistas extranjeros (a la vez que se mantienen controles estrictos sobre trabajadores extranjeros y refugiados). El fin último es crear un régimen neoliberal hiperextendido a escala mundial, firme y perennemente entramado, con una maquinaria de aplicación obligatoria plenamente funcional.
NOTAS
[1] Nos referimos a la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA por sus siglas en inglés): Suiza, Lichenstein, Noruega e Islandia.
[2] Quizá algunos puedan reconocer alguno de estos en la sopa de letras: Mercosur, ASEAN, CAN, SADC, COMESA, SAARC, UEMOA, GCC, y demás.
[3] Atilio Borón, “Imperio e Imperialismo: una lectura crítica de Michael Hardt y Antonio Negri”, CLACSO, Argentina, ver en http://www.clacso.org.ar/difusion/institucional/difusion/Publicaciones/catalogo/coleccion-secretaria-ejecutiva/publicacion.2006-05-27.2726886327
[4] “Supachai: Tragedy a blessing in disguise”, Bangkok Post, 22 de noviembre de 2001
[5] WTO etraining session, 29 de marzo de 2007, https://etraining.wto.org/chat/archive/29mar2007.htm
[6] Daily Yomiuri, Tokio, 1 de enero de 2004
[7] Ver el sitio web del Consejo de Comercio Estados Unidos-Vietnam (US–Vietnam Trade Council ). http:// www.usvtc.org/trade/ipr/STAR_IPR_28apr05.pdf
[8] Los ADPIC abarcan también los derechos de autor y los derechos relacionados, el diseño físico de circuitos integrados, las indicaciones geográficas (como en el caso de vinos y quesos), las marcas registradas y los diseños industriales.
[9] Rob Weissman, “Patent Plunder: TRIPping the Third World”, Multinational Monitor, noviembre 1990; ver también Aziz Choudry, “Biotechnology, Intellectual Property Rights and the WTO” en Brian Tokar (ed.), Gene Traders: Biotechnology, World Trade and the Globalization of Hunger, Toward Freedom, Burlington, VT, 2004.
FUENTE:BILATERALES.ORG.-GRAIN


Publicado en Octubre 2008 *