viernes, 18 de junio de 2010

Homenaje a Agustín





Nacido en 1920, de mirada buena, estatura pequeña, fortaleza admirable, de poco hablar, entregado siempre a su mujer y sus hijos. Puro sentimiento, espiritualidad a flor de piel, así eres Chicamita.
Agustín; siempre buscando el amor de tus padres, la anécdota relata; eras aun colegial y por circunstancias familiares, tu padre se encontraba en el puerto marítimo al norte del Perú, estudiante en Pacasmayo, la intención de acompañar a tu padre los fines de semana, algunos viernes faltabas a clase, sucesivas faltas, el profesor preocupado por ti pregunto, la razón de tus ausencias. La respuesta no se hizo esperar: Voy a chicama a visitar a mi papa. Anécdota que sirviera hasta hoy, para llamarte de sobrenombre Chicama.
Aquel Amor te duro muy poco, eras un adolecente a la muerte de tus padres , pero te ayudo a convertirte en hombre fuerte, todavía recuerdo mi niñez , me llevabas al mar que estaba a dos bloques de la casa, me tomabas en tus hombros y cuando menos pensaba, me veía en el agua, era una forma de aprender a nadar, te veía enorme, tu fortaleza la demuestras hasta ahora, has vencido tu presión arterial y las palabras de mama : No le den cólera a su padre, puede morirse del corazón . ¿Llegaras a la edad de Matusalén?
Sencillo y humilde, fue tu sello de identificación, un acto vale más que mil palabras. Creo que es así, aprendí de ti, recuerdo cuando en tu ventana disponías horas de lectura. Y cuando viniste a visitarme por primera vez, tu regalo que aún conservo fue una biblia.
Aun tenias poco tiempo de casado y tu familia necesitaba mejorar el status , la idea era comprar muebles de sala, tu compraste “ petates “ ; alfombras tejidas de paja, utilizadas en la selva, región donde tu soledad acompaño ,el dolor de perder a tus padres , los más felices con la compra , fuimos tus hijos ; teníamos razones para jugar. Era divertido verte en el suelo jugando con nosotros, Tu sensibilidad social siempre fue un sello característico en ti, identificado con el necesitado y desposeído, en oportunidades fue motivo de discordia en casa.
Entregado a tu esposa y dedicado a tus hijos, ahora entiendo tu lucha y sacrificio, nos diste ejemplo, mantener cinco hijos no era fácil. Lo lograste, eres un ganador.
Bueno, noble, sincero, sencillo, poco expresivo, con un corazón inmenso; gracias por ser parte de mi vida y de los que te queremos.
Recibe este homenaje para ti…Agustín.


Editor del Norte

La reproduccion total o parcial de este articulo, es con aceptacion del autor.

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