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miércoles, 20 de marzo de 2013

El Perú no está preparado para una Depresión Económica



 


Por Lucio Agustín Torres

La Universidad del Pacifico y Bruno Seminario, economista, investigador, profesor de esa casa de estudios, acaba de presentar su libro: “Cuando despertemos en el 2062: visiones del Perú en 50 años” el autor analiza los ciclos económicos del país en el periodo 1700-2010, la estadística económica más extensa de la historia peruana. Y, según esa trayectoria del PBI, proyectó lo que podría suceder en los próximos años. Históricamente, cuando la economía crece lo hace durante 32 años más o menos, y se contrae durante unos 18 años. Los periodos básicos son de 50 años. Si fijamos la fecha en 1992, y aplicamos la probabilidad de la experiencia histórica, esta cosa debería durar hasta el 2028 más o menos. Podría ser una caída de -10% ó -15% si es mal administrada. Siendo más optimista, sería una caída de -4% ó -5%, aproximadamente durante diez años. Claro que no es un resultado inevitable, porque si el Gobierno reconoce la situación e inicia desde ahora algo para cambiarla, se podría revertir. El crecimiento actual, nos dice Bruno Seminario; es muy parecido al crecimiento del periodo 1942-1973: la época de la sustitución de importaciones. Inicialmente, el actual crecimiento económico ha sido, incluso, inferior. Últimamente, desde el 2005, comenzó a excederlo por poquito, pero no sabemos cómo terminará. Solamente hay quince años de este auge, y más o menos en promedio debería durar 32 años. Hacia el 2028 este crecimiento comenzaría a descender. En el periodo 1942-1973 hubo una primera fase de fuerte crecimiento de las exportaciones primarias. La gente ha olvidado eso. En 1950, se comenzó a procesar la mina de Southern y se descubrió la pesca, porque antes no se explotaba la anchoveta. Hubo un auge exportador enorme en el Perú, así que yo no veo mucha diferencia con lo que ocurre ahora. Esa fase duró desde 1947 hasta la década del sesenta, cuando caen las exportaciones. 


Lo único diferente es que todo sucedió al revés. En el periodo 1942-1973 se comenzó con la agricultura (azúcar y algodón) y después se desarrolló la minería. Y el actual crecimiento empezó con la minería y luego con la agroindustria, que surgió tardíamente en los últimos diez o quince años.

Si el gobierno, sigue apostando por los mismos sectores, como la minería y la construcción, y espera el 2020 para exportar otra cosa, ya no hay mucho que hacer. Si el Gobierno reconoce que esto es transitorio, necesitaría desarrollar un sector que no dependa de esos factores y que sea independiente. Tiene 15 años para hacerlo. Se necesita de un sector que ayude al país a crecer cuando se llega a esta fase de descenso.

Tiene que ser un sector suficientemente grande como para poder jalar toda la economía. Una posibilidad podría ser impulsar el turismo en el país en estos próximos diez años. Ahora recibimos 2 millones de turistas, pero al 2028 se necesitarían unos 10 millones de turistas. Eso sería lo suficientemente poderoso como para cancelar los efectos de la contracción.  Si tú examinas la estructura de ocupación en el Perú, llegas a dos conclusiones: 1) el Perú ya no es un país agrario, sino urbano; y 2) la mayoría de gente no trabaja ni en la minería ni la manufactura, trabaja en el sector servicios. Entonces, toda solución de crecimiento se tiene que dar en las ciudades y pasa por estimular el sector servicios. Y éste crece por el aumento del gasto público o las exportaciones, como las de la minería.
Entonces, necesitamos una fuente de demanda equivalente, que sea exógena y que haga crecer el sector servicios cuando los otros sectores se paren, porque son dos tercios de la economía. Y eso puede hacerlo el turismo. Es lo único que tiene suficientemente fuerza para dinamizar la economía. Los turistas vienen, gastan, y así estimulas todo lo que es entretenimiento y diversión, así como hoteles y restaurantes. Tiene un efecto multiplicador altísimo. Ese sector es fuerte, pero para que funcione tiene que aumentar de 2 a 10 millones de turistas al 2028. Se necesitaría unos 15 mil millones de dólares adicionales.
Hay algunas ramas de la industria que puedes mejorar la productividad. El problema es que la mayor parte son en realidad productos primarios. ¿Qué diferencia hay entre los espárragos y la harina de pescado? Yo no veo ninguna. Los únicos que no son materia prima son determinados textiles, pero no crecen mucho. Igual las confecciones. Para que esta cosa funcione necesitamos exportar 8 mil ó 10 mil millones de dólares. Para sostener los niveles de crecimiento que estamos proyectando hacia el 2028 no podemos exportar 500 millones de dólares. Necesitamos complejos que den 4mil o 6 mil millones de dólares. La participación de las exportaciones mineras desde principios de los noventa es 60%. ¿Cómo se ha diversificado la economía? El que te enseñen un montón de productitos, que cada uno exporta 50 mil dólares, eso no es diversificación. Necesitamos un complejo nuevo que reemplace la minería. No digo que se reemplace inmediatamente, pero tiene que estimular otros sectores que sean capaces de reemplazarla. La minería puede seguir creciendo, pero se tiene que generar un sector lo suficientemente potente sin los límites obvios de la minería y la agroindustria. El turismo podría ser uno, porque eso te garantiza exportación de servicios. Y esas son políticas de 15 años. No es política monetaria ni fiscal. Supongo que tiene que ser una concordancia entre el sector privado y el sector público, porque requieren políticas que comprometen a tres o cuatro gobiernos. Y la rentabilidad de ellas no es inmediata. Hay que hacer paquetes de inversión acordados, pero definirlos en sectores importantes. Los únicos que hacen concertación de inversiones es el Ministerio de Energía y Minas, por eso todo es minería. El resto son un millón o dos millones de dólares de inversión: con eso no llegamos a ninguna parte. Se necesita una institución pública o privada que defina el problema y plantee las soluciones.Yo defendería un proyecto que combine algunas ramas de la manufactura, explica Bruno Seminario, pero fuertemente apoyado en el sector terciario, porque ahí es donde está concentrado el empleo, es el más intensivo en trabajo calificado y no tiene competencia china. Por ejemplo, el esquema de desarrollo de España entre 1950 y 1973, básicamente se concentró en un estímulo al sector terciario. Eso te da plata, te da empleo, te produce ingreso y una vida tranquila. Ese es el modelo que necesitamos.  El investigador de la UP, Bruno Seminario, calculó que las reservas de contingencia solo soportarían una caída de 1% ó 2%, pero no una de más de 9%. Y así el Perú repetiría su historia: borrar todo lo avanzado. La solución -dijo- es una economía diversificada. El Perú no está preparado para afrontar una crisis económica. Eso es hablar a medias tintas: asegura que el Perú está preparado solo para pequeñas recesiones, pero no para una depresión económica. En otras palabras, las depresiones económicas han borrado los logros de las épocas de expansión

Para él, los niveles récord de las Reservas Internacionales Netas (US$ 68,400 millones) y el Fondo de Estabilización Fiscal (US$ 7,169 millones) no sirven de mucho en una visión de desarrollo de largo plazo.

El Perú es un país subdesarrollado porque no ha sabido administrar los riesgos a lo largo de su historia. En otras palabras, las depresiones económicas han borrado los logros de las épocas de expansión. Para él, los niveles récord de las Reservas Internacionales Netas (US$ 68,400 millones) y el Fondo de Estabilización Fiscal (US$ 7,169 millones) no sirven de mucho en una visión de desarrollo de largo plazo.

“Eso funciona con recesiones poco intensas, de caídas de 1% ó 2%, ciclos de corto plazo. Eso no nos preocupa, porque está solucionado. Yo estoy hablando de una depresión, de un efecto de largo plazo. El problema es el timing: si la economía cae 9%, eso se demora en recuperar unos diez años. Los impuestos del Estado y las reservas no van a alcanzar. Con una caída de entre 10% y 25% en los términos de intercambio, en dos años ya te quedaste sin reservas. ¿Y si en ese tiempo no se arregló?”, opinó.
Si el Perú insiste en ‘blindarse’ en base a este modelo, Seminario explicó que casi todo el crecimiento económico tendría que destinarse básicamente a ahorrar, algo que no tiene sentido. “Tendríamos que tener un buffer stock enorme. Para que alcance, se tendría que ahorrar entre el 80% y 90% de los ingresos fiscales”.
Lo que realmente se debe hacer -planteó Seminario- es diversificar la economía y potenciar un sector económico capaz de compensar una caída abrupta de la minería, y ese podría ser el sector turismo. “El Estado solo tiene políticas a tres o cuatro años. Para evitar una depresión económica necesitas políticas de 15 a 20 años. No hay instituciones que hagan ese trabajo. Es una falla institucional. Si logramos desarrollar esas instituciones, esas cosas no se van a dar”.

Realmente este libro es un importante aporte académico y una campana de alerta, a la borrachera Neoliberal que vive el País, con el crecimiento económico. En la historia económica del Perú, ha existido otros momentos de bonanza que no fueron aprovechados, no repitamos errores pasados.

 

Director Grupo Editor del Norte

jueves, 20 de diciembre de 2012

TLC y el caso de Roe Dun






Por Lucio Agustín Torres



La reciente aprobación, sin discusión y por unanimidad, del Tratado de Libre Comercio entre Perú y la Unión Europea, trae nuevamente a la mesa de discusión; ¿Cuánto benefician los acuerdos comerciales, firmados por el Perú? ¿Y en qué condiciones se está hipotecando el futuro desarrollo del País?

Haciendo memoria los ex – ministros de los gobiernos de Toledo y García , Alfredo Ferrero y Mercedes  Araoz, visibles negociadores del TLC con Estados Unidos, en una propaganda  maniquea y multimillonaria en su momento, dijeron por ejemplo; que  las ventajas comparativas a la firma del tratado con los Estados Unidos iba producir, el País se beneficiaria con un millón de empleos, y nuestras exportaciones, en especial las textiles que son nuestro primer producto industrial en el exterior, se iban a ver favorecidas.  Los datos del Comité Textil de la Sociedad nacional de Industrias indican que en el 2009, año en que entró en vigencia el TLC, las exportaciones textiles cayeron 28%.No sólo es el caso de las exportaciones textiles, sino que con el TLC toda la balanza comercial ha sido favorable a los EEUU. En efecto, el gran vecino del norte venía teniendo notorio déficit comercial con Perú. Ese déficit comercial que tiene con nosotros sólo los ha logrado revertir a partir del año 2008. Lo que fue posible porque EEUU incrementó sus exportaciones al Perú en 50% y sus importaciones en sólo 10% durante 2008. Mientras que en 2009 redujo más sus importaciones del Perú (-27%) de lo que cayeron sus exportaciones a nuestro país (-20%).Peor aún, con el pretexto del TLC se dieron una serie de Decretos Legislativos que violaban derechos indígenas y llevaron al baguazo. Mercedes Araoz, que trabajó con Alfredo Ferrero en el equipo negociador del TLC, sustentó públicamente que si se derogaba el DL forestal, se venía abajo el TLC. Fue mentira; como mentira fue el millón de empleos que ofrecieron a los peruanos. Un elemento central de los Tratados de Libre Comercio (TLC) que el Perú ha suscrito, son las garantías otorgadas a los inversionistas foráneos. Dichas garantías -que pueden ser de lo más diversas- apuntan a “mantener las reglas de juego” y “blindar” al inversionista foráneo contra posibles arbitrariedades del estado. En principio, tendría sentido otorgar algunas garantías al extranjero para que invierta y opere con tranquilidad. El problema es que en el Perú dichas garantías se han manejado sin criterio, sin responsabilidad, y sin transparencia. Como vemos ahora con la firma del TLC con la Unión Europea, sin discusión – como es el modo de operar del gobierno de la gran continuación.  Así, en los TLC se han hecho concesiones que rebasan los límites de lo justo y lo prudente, y al estado le ha tocado repetidamente lo angosto del embudo.

Este es el caso de Doe Run considerada por la agencia ambiental de EE.UU. “como la industria más contaminadora”. Cuyos inicios de sus operaciones en el Perú (1997). Solo ha traído perjuicios, no solo de aspectos medio ambientales (destrucción de ríos, forestación, etc.) al estado peruano, en el pago de sus obligaciones tributarias: “el balance de pérdidas y ganancias de Doe Run para 1998-2004 da una pérdida neta de US$ 24.6 millones. Sin embargo, en el mismo período el envío de fondos a su casa matriz y a los bonistas en EEUU fue de US$ 130.7 millones” también perjuicio  a la población que vive en la zona de la Oroya y sus alrededores, 80% de la niñez de la zona tiene alta concentración de plomo en la sangre. Doe Run ha sido expulsada de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía, por repetidas transgresiones a la ética empresarial. Actualmente ha demandado al estado peruano por US$ 800 millones. La explicación: está protegida por el TLC Perú-EE.UU.

¿Qué dicen ahora los felipillos que en su momento hicieron suya la defensa del TLC con Estados Unidos? Los “lideres” de la comunidad peruana en el estado de New Jersey ¿De lo que estamos exponiendo? No se oye…padre. ¿Así que líderes?… vende Patria, Eso es lo que son.


Director Grupo Editor del Norte

martes, 31 de julio de 2012

Por la gran continuación






Por Lucio Agustín Torres *


“Un pueblo Ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción”
                                                                                                     Simón Bolívar

Un diario de La capital peruana, por fiestas patrias realizo una encuesta donde pregunta ¿Por qué nos sentimos orgullosos de ser peruanos? Las respuestas no se hizo esperar: Por “El cebiche de Pedrito”, “los anticuchos de Condorito en Cusco”, “la fortaleza de las comuneras de Huancané Bajo”, “el Sol de Colán y la luna de Paita”. “Porque somos ingeniosos”.” El peruano te pone chapas”, “Cuando Dios hizo el Edén, pensó en el Perú”.”Por nuestros sabores y nuestra amabilidad”. “Me siento orgulloso de ser peruano justamente por eso: ¡SER ORGULLOSAMENTE PERUANO! “
El problema de la nacionalidad, decía Mariátegui es:” La escasa disposición de nuestra gente a estudiarlo y a enfocarlo, honradamente un signo de pereza mental y, sobre todo, de insensibilidad moral”. Para decirlo en palabras del propio Basadre “La síntesis social peruana no se ha realizado aun y el Perú sigue siendo una serie de compartimentos estancos, de estratos superpuestos o coincidentes, con solución de continuidad”. El psicoanalista Max Hernández, en su nuevo libro “En los Márgenes de Nuestra Memoria Histórica”. Cuyo contenido, es desarrollado desde Chavín (“una teocracia terrible que vivía gracias al monopolio imaginario de todo el saber de los ciclos agrarios”) hasta la convulsión y la esperanza del presente. Nos dice: “Creo que una de las cosas que ha afectado nuestra memoria histórica es la excesiva simplificación”.
El Perú se acerca al bicentenario de la Republica, edad cronológica en el tiempo, y como en el caso del ser humano ante la sociedad, no ha podido superar mental y emocionalmente un desarrollo sostenido (social, político, económico) como País, sigue permitiéndose los mismos problemas de siglos atrás.
La apuesta por una economía primario exportadora extractivista, modelo de crecimiento, de la historia peruana, conocido como boom económico. Es decir, manejo económico basado en los precios altos internacionales de materias primas, aumentando el ingreso por exportaciones y beneficiando la balanza comercial. Los ciclos de crecimiento en la historia económica peruana es sin duda el mejor ejemplo de lo que afirmamos: el boom del caucho, guano, salitre, harina de pescado, azúcar, antes la plata, oro, petróleo y gas. Es lo que Basadre refiriéndose a la época del guano, lo denomino como Prosperidad falaz. Los números macroeconómicos positivos que tiene el Perú hoy, se debe principalmente a la cotización alta de algunos de los productos mineros, sobre todo el oro.
El profesor Tim Jackson autor del libro: Prosperidad sin crecimiento. Economía para un planeta finito.nos dice “Toda sociedad se aferra a un mito por el que vive” El nuestro es el mito al crecimiento económico.
En verdad, es bien difícil sostener que se haya hecho algo diferente a los anteriores gobiernos en el plano económico. Se tiene la sensación que, una vez establecidas las “buenas prácticas macroeconómicas”, es muy difícil hacer otra cosa al respecto, salvo políticas sectoriales complementarias o políticas sociales más fuertes. La apuesta es manejar la economía en piloto automático, como lo han hecho todos los gobiernos que antecedieron al de Humala.
Es decir, el gobierno de la Gran Transformación, se convirtió Por la Gran Continuación. De ahí la decepción y polarización social del movimiento social quienes fueron los que respaldaron al gobierno de Ollanta Humala.


Director Grupo Editor del Norte