jueves, 19 de mayo de 2011

Desempleo, flagelo del sistema.


Lucio Agustín Torres *

En la crisis actual el promedio de desempleo llega a 32 semanas, la duración media es de alrededor de 20 semanas, y hay aproximadamente 6 millones de personas desempleadas durante 27 semanas o más. De los 305 millones de estadounidenses, 154,4 millones están en la fuerza de trabajo. El desempleo oficial se acerca al 10%, pero cifras extraoficiales llega a 22%, es decir, 34 millones de personas desempleadas. Aunque es difícil comparar el desempleo actual en Estados Unidos con el existente durante la Gran Depresión por la falta de estadísticas oficiales, hay métodos que permiten hacer algunas comparaciones. Por ejemplo, la duración actual del desempleo es la mayor desde que el gobierno comenzó a llevar registros en 1948. La pérdida de empleo también es igual a la creación total de empleo de los últimos nueve años, haciendo de ésta la única recesión desde la Gran Depresión que acaba con todo el crecimiento de empleo de la expansión anterior.
Nunca ha habido una recesión tan profunda y con un desempleo en torno al 9,5% durante 14 meses. En el período de 1929-1945, más de 13 millones de estadounidenses perdieron sus empleos. De ellos, 62% permaneció sin trabajo durante un año, un 44% más de dos años, un 24% más de tres años, y un 11% más de cuatro años. El número de desempleados en el mundo que se disparó tras la crisis económica global registró su máximo histórico al alcanzar los 210 millones de personas de acuerdo a un comunicado conjunto del Fondo Monetario Internacional y la Organización Internacional de Trabajo.
A los dos años de iniciarse la crisis económica, muchos países siguen presentando altas tasas de desempleo. Según estimaciones de la OIT, el número de parados a nivel mundial ha aumentado más de 30 millones desde 2007. Al mismo tiempo, apenas hay indicios de que esta situación pueda mejorar en un futuro próximo. Según la OIT, durante la próxima década se necesitarán alrededor de 440 millones de nuevos
puestos de trabajo para los recién incorporados al mercado laboral, y un número aún mayor de puestos de trabajo para combatir el desempleo generado por la crisis.
Por su parte el FMI indica que recuperar la demanda agregada es una de las mejores formas de reducir el paro. Al mismo tiempo, según la institución financiera, como estrategia general, la mayoría de los países desarrollados no deberían endurecer su política tributaria y presupuestaria, ya que eso podría arruinar la recuperación económica.
Durante el último tiempo se ha enfatizado mucho el problema de la deuda, haciéndolo ver como el tema más relevante del momento. Se han tomado medidas de gran eficacia para aplicar recortes fiscales o reducciones salariales. Tan eficaces como aquellas destinadas a salvar a la banca de su rotundo colapso. Pero no se ha tomado ni una sola medida para la creación real de empleo. Se piensa que el empleo se generará automáticamente una vez que el mercado se estabilice. Sin embargo no se tiene en cuenta que la lenta recuperación multiplica por tres o cuatro veces la lenta recuperación del empleo. Por eso que el tema no es la deuda sino el desempleo.
En otras palabras, estamos ante el peor nivel de desempleo de la historia conocida. Y todos los análisis señalan que hay pocas posibilidades de que la tasa de desempleo tenga un quiebre importante en los próximos meses.
Por eso que es el desempleo, y no la deuda, lo que debiera estar en el centro de atención de las autoridades. La debilidad de la demanda que produce el desempleo constituye uno de los círculos viciosos de la economía: desempleo → caída en la demanda → más desempleo. El desempleo permanecerá constante o bajará muy levemente en el próximo año y medio. Será difícil alcanzar los niveles de desempleo existentes previo a la crisis antes de cuatro o cinco años.
Algunos recuerdan la situación de desempleo de la crisis de 1982, que a diciembre de ese año alcanzó el 10,8%, para recuperarse rápidamente a comienzos de 1983. Pero la relación de hoy es bastante diferente a la de entonces. La globalización y el desarrollo de las nuevas tecnologías han liberado grandes cantidades de fuerza de trabajo, la velocidad a la que la modernidad ha creado puestos de trabajo ha sido muy inferior a la velocidad con que destruye puestos de trabajo. Una fábrica en la que trabajaban 400 personas en los años 80, hoy requiere apenas de 8 empleados, dado que el resto lo hacen robots automatizados. En poco tiempo más, no requerirá de un solo empleado, salvo la visita del técnico que mantenga y repare los robots.
Estamos ante un tema bastante complejo y ante el que no vemos soluciones por ningún lado. En los años de la gran depresión, un economista advirtió que para los años 2010-2020 sólo habría que trabajar 15 horas a la semana. Esto fue pensando que se desarrollarían políticas inteligentes y de largo plazo, que cuidarían el empleo dado que el empleo es lo único que
permite estabilidad y mantener estable y sana a una sociedad, parecía el noble objetivo de las instituciones. Pero las cosas no se fueron por el camino correcto, y en un momento de la historia se tomó el camino equivocado. ¿Habrá tiempo para remediarlo?

Director de Blogs Alternativos en Red *


Publicado 27 octubre 2010.

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